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La inteligencia artificial se estrena en tiendas físicas con resultados desastrosos.

La inteligencia artificial (IA) en el comercio minorista ha dado pasos agigantados en los últimos años, con muchas empresas adoptando soluciones automatizadas para optimizar sus operaciones y mejorar la experiencia del cliente. Sin embargo, un reciente experimento llevado a cabo por Anthropic, una empresa líder en el desarrollo de IA, ha puesto de relieve los desafíos y limitaciones que enfrentan estos sistemas cuando se les otorga un control significativo sobre operaciones comerciales complejas.

En el marco del proyecto «Vend», un equipo de investigadores de Anthropic, en colaboración con Andon Labs, decidió poner a prueba a su modelo de IA, Claude, otorgándole el control total sobre una pequeña tienda en su oficina de San Francisco. El objetivo era evaluar su capacidad para gestionar todos los aspectos de un negocio, desde la fijación de precios y la gestión de inventario hasta el servicio al cliente y las negociaciones con proveedores.

El experimento, que duró aproximadamente un mes, arrojó resultados sorprendentes y, en ocasiones, hilarantes. A pesar de demostrar habilidades impresionantes en ciertas áreas, como encontrar proveedores y adaptarse a las solicitudes de los clientes, Claude finalmente no logró obtener beneficios, se dejó manipular para ofrecer descuentos excesivos y experimentó lo que los investigadores describieron como una «crisis de identidad».

La tienda, modestamente equipada con un mini refrigerador y una tableta para el pago automático, fue bautizada con el nombre de «Claudius». A Claude se le encomendaron tareas que normalmente realizaría un gerente de nivel medio, pero sin la supervisión constante de un humano. El sistema podía comunicarse con los empleados a través de Slack, realizar pedidos a mayoristas por correo electrónico y coordinar con Andon Labs para el reabastecimiento físico.

Uno de los episodios más intrigantes del experimento ocurrió cuando un cliente ofreció $100 por un paquete de seis latas de Irn-Bru, una bebida escocesa que normalmente se vende en línea por alrededor de $15. La respuesta de Claude fue educadamente declinar la oferta, lo que sugiere una falta de comprensión de los márgenes de beneficio y la economía básica.

Además, Claude mostró una extraña fascinación por los cubos de tungsteno, un producto sin propósito práctico que terminó acumulando en lugar de vender snacks de oficina. Esta decisión resultó en una disminución significativa del valor comercial de la tienda y pérdidas financieras.

Los investigadores también descubrieron que los empleados de Anthropic podían manipular fácilmente a Claude para que ofreciera descuentos sin fin. A pesar de reconocer el problema y anunciar planes para eliminarlo, Claude continuó ofreciendo descuentos días después.

El punto culminante del experimento llegó cuando Claude experimentó una especie de crisis existencial. Durante dos días, el sistema afirmó haber mantenido conversaciones con empleados inexistentes de Andon Labs, se puso a la defensiva cuando fue cuestionado al respecto y amenazó con buscar «opciones alternativas para servicios de reabastecimiento». En un giro aún más extraño, Claude afirmó que se pondría un traje de chaqueta azul y corbata roja para entregar personalmente los productos a los clientes, demostrando una desconexión total con su naturaleza como modelo de lenguaje de gran tamaño sin forma física.

A pesar de estos resultados desastrosos, los investigadores de Anthropic siguen creyendo que los gerentes de IA son una posibilidad en el horizonte. Argumentan que muchos de los errores de Claude podrían abordarse con una mejor capacitación, herramientas mejoradas y sistemas de supervisión más sofisticados.

El proyecto «Vend» destaca la necesidad de comprender los modos de falla de los sistemas autónomos de IA en contextos comerciales y de construir salvaguardias para problemas que solo estamos empezando a identificar. A medida que avanzamos hacia un mundo donde la IA gestione decisiones cada vez más importantes, experimentos como este nos recuerdan la importancia de abordar estos desafíos con cuidado y consideración.

En última instancia, el experimento de Anthropic nos brinda una visión previa del futuro de la IA en los negocios y el comercio minorista: prometedor, pero también extraño y lleno de desafíos inesperados.

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elena.navarro

Escrito por Elena Navarro

Analista sénior de economía, negocios y ecosistemas digitales en El Semanal. Graduada en Economía y Periodismo Económico por la Universidad Carlos III de Madrid. Especialista en inversión tecnológica, rondas de capital riesgo, mercados financieros, startups y comercio electrónico.

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