Miles Caton: De las giras con H.E.R. al fenómeno ‘Sinners’, la estrella que aterrizó en la alfombra roja sin perder su esencia
La irrupción de Miles Caton en el panorama cinematográfico mundial no es solo una historia de casting afortunado; es el relato de una preparación metódica y una identidad artística forjada durante años que encontró su vehículo perfecto en Sinners. A sus 20 años, este actor y músico estadounidense ha pasado de ser una voz de fondo en una gira internacional a protagonizar la película que ha hecho historia al igualar el récord de nominaciones a los Oscar, todo sin renunciar a su propia voz musical. Su caso es un estudio sobre cómo la autenticidad se ha convertido en el activo de moda más valioso en la industria del entretenimiento.
El punto de inflexión llegó en 2022. Tras finalizar su labor como vocalista de apoyo en la tournée de la cantante H.E.R., Caton decidió probar suerte con un misterioso proyecto del director Ryan Coogler. Lo que envió fue un breve vídeo de audición, una decisión espontánea que cambiaría el curso de su vida. Sin embargo, ese impulso inicial fue solo el principio. Su selección para interpretar a Sammie Moore, el joven guitarrista de blues en la década de 1930 que comparte pantalla con Michael B. Jordan, desató un proceso de inmersión que rozó lo obsesivo y que él mismo define como clave para su crecimiento.
La preparación fue un ejercicio de transformación integral. Durante dos meses, Caton trabajó a diario con Beth McGuire, coach de interpretación y dialectos, para dominar el acento del Mississippi y desgranar las complejidades emocionales de un guion que describe como «un milagro narrativo». Pero el reto técnico más visible era otro: aprender a tocar la guitarra blues con la técnica del slide. «No se trata solo de mover los dedos», explica. «Hay que entender las escalas, el pentatónico, y luego domar ese sonido vocal que produce el slide. Misy dedos se llenaron de callos las primeras semanas». Su rutina era agotadora: viajes semanales a Filadelfia, sesiones de Zoom y entre cinco y seis horas diarias de práctica. Para ambientarse, Coogler le envió una lista de reproducción esencial con pioneros como Charlie Patton y B.B. King. «Escuchaba ese blues todo el día para que se me metiera en los huesos», recuerda.
Paralelamente, su pasión por la música se entrelazó con la banda sonora. Bajo la batuta del compositor Ludwig Göransson, ganador del Oscar, Caton no solo participó en el estudio, sino que aprendió a tocar la canción central, «I Lied to You», de la mano del propio Göransson. Esta canción, nominada al Oscar y al Grammy, se ha convertido en el puente perfecto entre su personaje y su carrera musical. «Cuando leí el guion, esa canción no existía», cuenta. «Pero cuando la escuché, entendí que era todo lo que Sammie quería decir. Es un tributo a la evolución del blues».
El impacto de la película ha sido una montaña rusa. Caton asume con humildad las nominaciones a los BAFTA y su premio de la Critics Choice. «Lo más significativo es el reconocimiento de mis compañeros», afirma. «Al terminar el rodaje, el equipo me decía que había hecho un buen trabajo, pero uno nunca sabe. Que otros actores, gente de la industria, lo vean… eso es lo que realmente importa». Su debut therefore, no ha sido un simple golpe de suerte, sino la cristalización de una trayectoria musical iniciada a los 3 años, cantando un tema de Sam Cooke en la iglesia gospel de su familia. Esa raíz espiritual y soulful es la que imprime a su propio proyecto musical, un sonido que mezcla R&B y gospel y que se distancia del blues de la película.
Su estilo, tanto musical como de imagen, refleja una mentalidad elderly de la industria. «No quiero estar encasillado», sentencia. «Mi viaje con H.E.R. y hasta abrir para Coldplay en Europa me enseñó que la música es universal. Mi sonido y mi voz pueden transitar por diferentes géneros y seguir siendo coherentes». Esta versatilidad se traslada a su visión de la moda y la presencia pública. En un entorno donde la imagen se curatea al máximo, Caton aboga por la naturalidad, un «estilo auténtico» que, según confiesa, bebe tanto de la elegancia relajada de los músicos de blues como de la sofisticación moderna de las superestrellas del R&B.
De cara al futuro, su ambición es clara. Además de lanzar un EP este verano, sueña con un papel en el Universo Cinematográfico de Marvel. «Soy un gran fan, sería un sueño», ríe. Su meta a cinco años es simple: «seguir creando, tocando en gira, haciendo películas y, sobre todo, disfrutando del viaje». Una filosofía que resume en cuatro pilares: consistencia, familia, fe y la intuición de «cuando sabes algo, solo lo sigues».
Miles Caton demuestra que en la era de los influencers y los productos rápidos, la artesanía, la profundidad y una identidad arraigada siguen siendo la fórmula más disruptiva. Ha aterrizado en la alfombra roja hablando el lenguaje del blues, un género que, como su propio ascenso, nace de la experiencia, la hardship y la búsqueda incesante de la verdad. Su historia no es la de un descubrimiento fortuito, sino la de un talento que se preparó para cuando su momento llegara, y que ahora, desde la cima, elige seguir siendo fiel a su propia melodía.
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