La industria global del calzado, pilar fundamental de la moda y la economía creativa, se enfrenta a un escenario de profunda incertidumbre tras la reciente cascada de decisiones políticas y judiciales en Estados Unidos. La administración de Donald Trump, amparándose en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), implementó una agresiva política de aranceles «recíprocos» que la Corte Suprema del país ya ha declarado ilegal. Este giro normativo deja al sector, que depende en gran medida de cadenas de suministro internacionalizadas, navegando en aguas desconocidas, con consecuencias directas en costes, precios al consumidor y la viabilidad de miles de empresas.
El corazón del problema radica en la falta de un marco legal claro. Los acuerdos comerciales bilaterales suscritos bajo la sombra de los aranceles IEEPA, hoy invalidados, penden de un hilo. Países como la Unión Europea han optado por congelar su ratificación a la espera de que Washington defina una política estable, mientras que Suiza ha decidido acelerar su aprobación, confiando en congelar la tasa en un 15% y evitar un aumento mayor. Esta bifurcación de estrategias refleja la perplejidad global. El representante de Comercio de EE.UU., Jamieson Greer, ha afirmado que su país honrará los pactos, pero, como señalan los expertos, carecen de fundamento jurídico tras el fallo judicial. «No tienen autoridad legal para aplicar los aranceles de esos acuerdos, pues todos se sustentaban en la IEEPA, y esa base se ha desvanecido», explica Matt Priest, CEO de la Asociación de Distribuidores y Minoristas de Calzado (FDRA).
La confusión se acrecienta al examinar el calendario arancelario. Los derechos bajo la IEEPA vencieron en la medianoche del martes. Paralelamente, un arancel del 10% —elevado al 15%— basado en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, está vigente por 150 días hasta julio. Sin embargo, existe un debate legal sobre su validez, ya que esta sección busca corregir déficits en la balanza de pagos, no comerciales. Además, persiste el rumor de que la administración podría retirar y reinstaurar el arancel en los últimos días, reiniciando el contador de 150 días, una maniobra legalmente gris pero técnicamente posible. Para la FDRA, esto implica prepararse para un escenario de tipo del 15% extendido más allá de julio, algo que consideran desastroso para la competitividad.
Para las empresas importadoras de calzado, el presente es un laberinto administrativo. La anulación de los aranceles IEEPA desata la urgencia por recuperar los aproximadamente 130.000 millones de dólares ya recaudados. Los abogados especializados, como Karla Cure de K&L Gates, advierten que el proceso no será inmediato. «Los importadores deben esperar instrucciones del Tribunal de Comercio Internacional y de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP)», señala. Cure detalla que podría haber dos vías: un proceso judicial para quienes ya presentaron demandas, y otro administrativo para el resto. Además, desde febrero, CBP solo reembolsa through depósito directo en cuentas registradas en su programa, por lo que es crucial verificar y actualizar los datos bancarios.
Nate Bolin, también de K&L Gates, profundiza en la escala del desafío: «La ley exige que los importadores mantengan registros precisos y completos. Dada la magnitud de las reclamaciones, los reembolsos podrían dilatarse varios años». Esta lentitud en devolver capitales estrangula la liquidez de compañías, especialmente pymes y marcas de moda emergentes que operan con márgenes ajustados.
Todo converge en el discurso del Estado de la Unión que pronunciará Trump este martes, donde se aguarda una hoja de ruta comercial que disipe nieblas. Mientras tanto, la industria del calzado —desde los grandes grupos hasta los diseñadores independientes— debe gestionar esta tormenta con pragmatismo: diversificar proveedores, reevaluar precios, y documentar meticulosamente cada transacción aduanera. La moda, a menudo percibida como un mundo de fantasía, se revela hoy como un termómetro sensible de las convulsiones geopolíticas, donde cada arancel es un hilo que, tironeado, puede descoser un negocio. La expectativa ahora no es solo por nuevas colecciones, sino por un faro de certeza en una noche de-discursos.



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