El auge de la moda circular en España: cuando la sostenibilidad deja de ser tendencia para convertirse en necesidad
La cifra es contundente y reveladora: el 62% de los consumidores españoles ya prioriza la durabilidad y el origen ético de sus prendas por encima de la rapidez de las temporadas, según el último informe de la Asociación Española de Marcas de Moda. Este giro en el comportamiento del público ha acelerado una reconversión sin precedentes en la industria textil nacional, que avanza hacia un modelo basado en la economía circular lejos de las dinámicas insostenibles del fast fashion.
Lejos de ser un fenómeno marginal, empresas consolidadas y nuevas marcas están invirtiendo en tecnologías de reciclaje textil avanzado, como la despolimerización de fibras sintéticas o el upcycling de residuos preconsumo. En Cataluña, el clúster Textile Sant Feliu ha logrado industrializar un proceso para transformar botellas de plástico en tejido técnico de alta calidad, abasteciendo ya a varias firmas de deporte. Mientras, en Madrid, iniciativas como ‘Reñir’ promueven la reparación y transformación de prendas usadas, dotándolas de una segunda vida con valor añadido.
Esta transformación no exenta de obstáculos. La falta de infraestructura suficiente para la recogida selectiva textil y la complejidad de separar fibras en mezclas siguen siendo los mayores retos técnicos. «Hablar de circularidad requiere pasar de proyectos piloto a escala industrial. Necesitamos que las administraciones impliquen a los gestores de residuos y que las grandes cadenas de distribución asuman su responsabilidad ampliada», señala Carlos Mínguez, consultor especializado en moda sostenible, quien participó en la reciente cumbre de Economía Circular del Textil organizada por el Ministerio de Industria.
Para el consumidor, la tarea se ha simplificado gracias a sellos de referencia como ISO 14001 o las certificaciones B Corp, que hoy identifican a cerca de treinta empresas nacionales. Sin embargo, los expertos advierten: la autenticidad del compromiso se demuestra en la transparencia de la cadena de suministro y en la publicación de informes de impacto real. «Desconfíe de colecciones ‘ecológicas’ aisladas dentro de una marca que sigue produciendo veintidós temporadas al año. La circularidad es un cambio sistémico, no una línea de producto», subraya la periodista de moda y crítica especializada Elena Gómez en su último análisis.
El futuro inmediato apunta a la innovación en materiales: desde el cuero de setas cultivado en laboratorios valencianos hasta colorantes obtenidos de algas gallegas. Pero más allá de la materia prima, el verdadero cambio cultural reside en recuperar la relación emocional con la ropa. La moda circular española no solo propone un sistema menos depredador; plantea una nueva narrativa donde cada prenda cuenta una historia de diseño consciente, reparación y respeto por los recursos, redefiniendo el lujo en términos de legado y no de obsolescencia. En un mercado global saturado, esta apuesta local y ética se perfila como el mayor valor diferencial de la confección nacional de cara a la próxima década.



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