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La increíble historia de Cilia Flores, la «primera combatiente» que ahora duerme en prisión

MARTA SUÁREZ

Publicado · 9 de abril de 2026, 09:08 h

Aparentan permanecer en un segundo plano, tanto en las fotos como en los titulares. sin embargo, ellas siempre están ahí. A la derecha del líder, un paso por detrás en la escalinata, afinando estrategias, obteniendo favores o combatiendo enemigos. Hablamos de cinco mujeres que toman decisiones que afectan al destino de millones de personas.
Se mueven en esa penumbra estratégica donde se reparte influencia, se ejecutan lealtades y se administra el miedo. Todas ellas han sido capaces de moverse como nadie en los cenáculos del poder, de convertir la cercanía en un instrumento para su propio ascenso y para resultar, en muchas ocasiones, más determinantes incluso que un presidente. Apunten sus nombres, porque pintan más de lo que aparentan: Imee Marcos, Cilia Flores, Susie Wiles, Kim Yo-jong y Karina Milei.

Casi todas llegaron a lo más alto por sus lazos de sangre o sentimentales. Desde sus posiciones privilegiadas —y a menudo opacas—, han aprendido que gobernar puede consistir, simplemente, en estar lo bastante cerca. Otras han entendido que la influencia se ejerce de forma más cómoda cuando no hay que comparecer ante la prensa ni someterse a debates parlamentarios. En sistemas democráticos tensionados o en regímenes abiertamente autoritarios, el papel de estas mujeres revela hasta qué punto las instituciones pueden quedar subordinadas a los vínculos personales con quienes conocen los miedos, debilidades y obsesiones de aquellos que dirigen el mundo.
Es el caso de Cilia Flores, que pasó de abogada de un militar encarcelado, Hugo Chávez, a erigirse en la «primera combatiente» de Venezuela al lado de Nicolás Maduro mientras el régimen que ayudó a levantar asfixiaba la democracia, los derechos humanos y empujaba al exilio a millones de ciudadanos.

Quién es Cilia Flores: los crímenes de la mujer de Nicolás Maduro

La última vez que los venezolanos vieron a su primera dama ya no abrazaba bebés ni repartía «bendiciones» entre los enfermos de los hospitales públicos en sus campañas de popularidad. Cilia Flores se presentó el pasado 5 de enero esposada y con la cara golpeada ante el tribunal federal de Nueva York. Está acusada de tráfico de cocaína y posesión de armas de guerra tras su detención la madrugada del día 3 junto a su marido, Nicolás Maduro, en su residencia d

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Escrito por Redacción - El Semanal

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