Confusa mezcla de tiempos verbales en el Santiago Bernabéu este viernes. Por un lado, el pasado retro de la figura arbitral de un Alberola Rojas de uniforme ajedrezado al más puro estilo noventero y un Girona volviendo a lucir el antiguo escudo de su etapa en el fútbol más modesto. Y por el otro, un Madrid pensando en el futuro, su partido ante el Bayern, pero con un presente cada vez más preocupante. Y es que el estado de los de los blancos para nada invita a pensar en conseguir la gesta de por lo menos vencer en Múnich el próximo miércoles para llevar la eliminatoria a la prórroga.
Mantendrán la esperanza precisamente por su indumentaria, una de las pocas que se negó a participar en la iniciativa de LaLiga pero que, eso sí, continúa siendo respetada en Europa por lo conseguido en anteriores ocasiones. Aunque ya se sabe que del pasado no se puede vivir y de eso debería darse cuenta el Real Madrid cuyo proyecto pende de un hilo tras este nuevo tropiezo en Liga que le puede dejar a nueve puntos de la cabeza si el Barça gana al Espanyol.
El Bernabéu, cabreado
A todo esto, el Bernabéu volvió a mostrar el enfado que viene siendo habitual durante esta temporada tan extraña. Sobre todo con aquellos jugadores a los que les lleva exigiendo desde hace tiempo una mejora en sus prestaciones y esta no llega. Es el caso de



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