Dentro del partido errático que empató el Real Madrid frente al Girona (1-1), los minutos de Dani Carvajal fueron una de las pocas buenas noticias del equipo de Álvaro Arbeloa, que ahora tendrá que decidir qué hacer con varias posiciones, entre ellas la del lateral derecho, para intentar remontar en Múnich.
Hay duelos que dejan pistas. El del conjunto blanco ante el Girona, uno de esos encuentros desordenados que no terminan de ser nada, dejó una certeza modesta pero valiosa: Dani Carvajal sigue ahí. Y eso, a estas alturas, no es poco para un equipo que ya solo mira al Bayern con la Liga finiquitada.
Porque el partido fue, en realidad, un ensayo con público. Álvaro Arbeloa lo utilizó como banco de pruebas con vistas al encuentro en el Allianz Arena. Movió piezas, enseñó cartas a medias y dejó otras boca abajo. En sus gestos se leyeron más cosas que en el marcador.
Por ejemplo, la titularidad de Jude Bellingham y Éder Militao, recién salidos de lesiones y necesitados de ese ritmo que no se entrena. Los dos entraron de inicio y salieron juntos, a falta de media hora, como parte de un plan medido. Señal inequívoca: apuntan al once en Múnich.



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