El Real Círculo de Labradores y Propietarios de Sevilla ha celebrado este sábado el acto de su tradicional Pregón Taurino que, en su décimo cuarta edición, ha corrido a cargo de José Luque Teruel, juez y presidente de la Plaza de Toros de … la Maestranza de Sevilla. La cita ha servido también para entregar el II Premio Curro Romero, otorgado por la institución al joven diestro local Pablo Aguado.
La interpretación del pasodoble ‘Juncal’ a cargo de la Agrupación Musical Torre del Oro ha abierto la ‘tarde’ en la sede del Círculo de la calle Pedro Caravaca, con todo el aforo completo. El público ha disfrutado de un pregón inusual, como el que el domingo pasado protagonizó en el Teatro de la Maestranza Rubén Amón. Más bien ha sido una charla, una crónica de su experiencia como presidente, una semblanza, propia y de su padre, Andrés Luque Gago, que fue novillero, banderillero y apoderado y, una columna de opinión sobre la situación de la Tauromaquia actual. «Quiero que me conozcan como un aficionado. Yo veo los toros con los ojos del niño que fui», ha dicho casi al final de su discurso. Una hora de recuerdos y reflexiones, con la narración de lo que consiste su trabajo como columna vertebral. Una labor que comienza en el campo y que termina sacando o no un pañuelo, pero que entre tanto guarda múltiples ritos, así como otras tantas responsabilidades y satisfacciones.
Ha abierto el turno de intervenciones Ignacio Trujillo Berraquero, vocal de Cultura del Real Círculo de Labradores y Propietarios, quien sí ha adoptado un tono más literario en su breve introducción. «La seriedad de la vida. Carpe Diem, ‘collige virgo, rosas’, aprovecha el momento, coge la rosa, porque tras la luna creciente de la bestia se esconde la muerte. Ay, esa muerte que hoy se trata de ocultar de mil maneras y que desdibuja nuestra realidad cotidiana banalizando el ser, el estar. Solo quien es consciente de este privilegio de estar vivo hoy, sabe apurar cada instante como un sorbo de vino generoso que se nos regala. Hay que ir a los toros. Hay que animar a los jóvenes a ir a los toros, a llenar las plazas para que descubran la verdad y no se deje engañar por una sociedad endeble y enfermiza que huye de la seriedad de la muerte, la pervierte y la enmascara. La frivolidad de las calaveras de Halloween, perdiendo por ello la esencia de la vida. Por ello estamos aquí». Entre los presentes en este acto reivindicativo a la vez que festivo, los diestros Espartaco, ganador del primer premio Cur



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