Marko Dmitrovic firmó por el RCD Espanyol con el objetivo de hacer olvidar al ahora culé Joan Garcia, portero con más paradas de la pasada Liga y uno de los héroes de la salvación perica.
Una apuesta personal de Fran Garagarza, quien ya lo incorporó para el Eibar en 2017, que no pudo salirle mejor al director deportivo espanyolista, todavía recuperándose del infarto agudo de miocardio que sufrió en noviembre.
Discutido al principio por su edad (34 años) y por no darle la alternativa al canterano Ángel Fortuño, llamado a ser el heredero natural de Joan, Marko disipó rápidamente las dudas a base de paradas y porterías a cero.
Un total de siete sumó en las 16 primeras jornadas, dejando además grandes actuaciones ante Mallorca y Sevilla. Pese al bajón del equipo, al inaugurarse 2026, el serbio fue de los pocos que mantuvo su nivel, brillando especialmente en Son Moix y La Cartuja, donde volvió a echar el cerrojo tras 112 días sin hacerlo.
Aunque este sábado, en el peor escenario y con su predecesor en frente, llegó



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