98 días transcurrieron entre el derbi de la primera vuelta, saldado con un 0-2 favorable al FC Barcelona, y el de este sábado, en el que el RCD Espanyol volvió a hincar la rodilla ante su eterno rival. Esta vez con una imagen muy alejada de la ofrecida el ya lejano 3 de enero y por un contundente 4-1.
14 jornadas sin ganar
En medio, 14 jornadas en las que el cuadro perico no ha sido capaz de lograr ni un solo triunfo. Nueve derrotas, algunas de ellas sonrojantes, y cinco empates que han despedazado por completo el sueño europeo con el que se cerró 2025.
Y que han dejado sin excusas a un Espanyol obligado a ganar si no quiere que se repita la pesadilla del pasado curso, cuando se vio abocado a certificar la permanencia en un agónico cara o cruz con la UD Las Palmas en la última jornada.
Cierto es que el arbitraje, infame en las derrotas cosechadas en Mestalla o Son Moix, no ha ayudado precisamente. Y que la suerte, milimétrica en días como el del Getafe, ha sido esquiva. Pero con el 5/42 puntos actual es momento de mirarse el ombligo.
Así lo indicó un Fernando Calero tremendamente autocrítico con el primer tiempo en el Camp Nou y, sobre todo, con una segunda v



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