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el cofundador de una IA ha contado qué había detrás del producto

La startup especializada en transcribir reuniones con IA

Precariedad. Udotong resume el inicio de Fireflies como una etapa de absoluta necesidad: «Cobrábamos 100 dólares al mes por una IA que en realidad eran solo dos tíos sobreviviendo a base de pizza». También reconoce que venían de una larga cadena de intentos fallidos: «Llevamos Fireflies hasta una valoración de 1.000 millones de dólares después de seis fracasos desde nuestra idea original de entrega de comida con criptomonedas.».

En la misma publicación compartió que al principio ni siquiera podían permitirse una vivienda estable. «Antes de explicar cómo dos tíos sin dinero validaron una idea valorada en 1.000 millones de dólares, necesitas entender que dormíamos en sofás mientras perseguíamos desesperadamente nuestros sueños emprendedores». Alcanzar ingresos suficientes como para pagar un alquiler de 750 dólares en un pequeño salón de San Francisco fue, según él, el punto en el que decidieron convertir aquel prototipo manual en un sistema automatizado real.

Automatización desde 2017. Según Udotong, dejaron de intervenir en el servicio una vez comprobaron que había demanda: «Ese fue el momento en que dijimos: «paremos y automatizamos todo”, en 2017. Desde entonces, la seguridad, la privacidad y la protección de datos se convirtieron en la base de todo lo que construimos». Y afirmar sin rubor que sin aquel exprimento, Fireflies habría sido su séptimo fracaso.

Otros casos. Los hechos expuestos por este cofundador recuerdan a otros casos donde la privacidad se ha dejado de lado para mejorar el producto. Ocurrió hace unos años con Alexa, el Asistente de Google y Siri. Sin que informaran previamente, Apple, Google y Amazon admitieron tras filtraciones que equipos humanos escuchaban grabaciones recogidas por los altavoces inteligentes para mejorar el servicio. En el caso de Amazon, había más: sus tiendas 100% automatizadas no lo eran tanto. La realidad es que 1.000 trabajadores en la India revisaban las compras.

Imágenes | Sam Udotong y captura de Fireflies