in

El BCE acelera el euro digital para frenar la dependencia de gigantes tecnológicos extracomunitarios

El Banco Central Europeo proyecta la implementación del euro digital para el año 2029, un movimiento que busca responder a la digitalización de la economía y a la creciente pérdida de protagonismo del dinero físico. Según los datos del estudio sobre hábitos de pago SPACE del Banco Central Europeo correspondientes a 2024, el uso del efectivo en las transacciones en puntos de venta en la zona euro se situó en el 52%, experimentando un retroceso significativo frente al 79% registrado en 2016. Paralelamente, los pagos con tarjeta de crédito escalaron desde menos del 20% hasta casi el 40% en el mismo periodo, superando además en valor total a las transacciones en efectivo.

Soberanía estratégica frente a la dependencia exterior

La justificación económica de mayor peso para el lanzamiento de una moneda digital de banco central reside en la eficiencia de los sistemas de pago y la reducción de la dependencia geopolítica y comercial. En el ámbito de la Finanzas comunitarias, la dependencia de infraestructuras de pago extranjeras resulta crítica. En España, el 98% de los pagos con tarjeta se canalizan a través de los operadores estadounidenses Visa y MasterCard. A escala de la Unión Europea, 13 países dependen totalmente de estos sistemas internacionales. Esta concentración de mercado penaliza especialmente a las pequeñas y medianas empresas, cuyos costes de comisiones llegan a ser hasta cuatro veces superiores a los que soportan las grandes corporaciones.

Los comercios de la zona euro abonan anualmente cerca de 3.750 millones de euros en comisiones por servicios de pago, de los cuales la mitad recae directamente sobre los dos gigantes norteamericanos. Desde el punto de vista de la Economía real, el euro digital aspira a reducir a la mitad estas comisiones para los pequeños comercios, dotándoles de mayor poder de negociación frente a la banca tradicional y reforzando la autonomía estratégica del bloque frente a riesgos geopolíticos y sanciones extraterritoriales.

El dilema del diseño y la estabilidad bancaria

La literatura académica y los análisis macroeconómicos actuales debaten intensamente sobre el alcance operativo del euro digital. Mientras que las autoridades monetarias defienden su rol puramente como medio de pago para preservar el acceso universal al dinero público, diversos economistas advierten sobre los riesgos de un diseño excesivamente conservador. Una arquitectura excesivamente limitada, sujeta a estrictos límites cuantitativos y sin remuneración por intereses, reduciría el impacto sobre el sector bancario pero también restaría atractivo frente a alternativas privadas como las stablecoins reguladas bajo el marco MiCA.

  • 52% de las transacciones en puntos de venta de la zona euro se realizaron en efectivo en 2024, frente al 79% registrado en 2016.
  • 40% es la cuota alcanzada por los pagos con tarjeta de crédito en 2024, duplicando los registros de 2016.
  • 3.750 millones de euros es el coste anual estimado que asumen los comercios europeos en comisiones por servicios de pago.
  • 98% de los pagos con tarjeta en España dependen de las redes de Visa y MasterCard.

El gran dilema del euro digital radica en que, si se diseña con demasiadas cautelas, su impacto sobre la banca será reducido, pero también lo será su utilidad para el público frente a los competidores privados.

En el plano de la estabilidad financiera, los estudios teóricos sugieren que la sustitución de depósitos bancarios por moneda digital pública no genera un riesgo sistémico de pánicos bancarios, ya que modifica la composición de la financiación pero no destruye el crédito de forma automática. No obstante, el verdadero desafío económico consiste en determinar si el euro digital debe limitarse a sustituir al billete físico o constituir un instrumento activo de política monetaria capaz de competir en un ecosistema financiero global altamente digitalizado.

Pulso de la Comunidad 29 votos registrados

¿Cuál es tu valoración sobre este acontecimiento?

¿Qué opinas?

elena.navarro

Escrito por Elena Navarro

Analista sénior de economía, inversión y mercados financieros en El Semanal. Graduada en Economía y Periodismo Económico por la Universidad Carlos III de Madrid. Especialista en ecosistemas de capital riesgo (venture capital), rondas de financiación tecnológica, innovación fintech y política monetaria internacional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

GIPHY App Key not set. Please check settings

Madrid moviliza veintidós millones de paneles solares para blindar energeticamente los nuevos centros de datos

La arquitectura de los modelos de lenguaje reconfigura la infraestructura global de semiconductores