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Elie Saab Otoño 2026 reinterpreta la escena artística downtown de los 90.

Elie Saab redefine el glamour nocturno con una colección que evoca el Nueva York más underground de los 90

Bajo los pasillos del Museo del Louvre, Elie Saab optó por convertir el subsuelo en un escenario de alta intensidad dramática. Una alfombra negra extendida a lo largo de la pasarela completaba una atmósfera deliberadamente oscura y misteriosa, un contraste deliberado con la luminosidad cristalina de espacios como el Palais de Tokyo. Esta puesta en escena anticipaba una propuesta que se alejaba del glamour diurno para adentrarse de lleno en el universo after-dark, donde cada look parece concebido para traspasar la medianoche con una sofisticación impecable.

Según explicó Elie Saab Jr., director ejecutivo de la casa, la colección Otoño 2026 de ready-to-wear representa “un nuevo comienzo” para la línea comercial, un intento consciente de reconectar con la esencia y la técnica depurada que caracterizan a la alta costura de la firma. Esta declaración de intenciones se materializó en una clara inspiración: el downtown neoyorquino de la década de 1990. Sin embargo, lejos de sumarse a la oleada minimalista que domina muchas propuestas actuales, Saab optó por una interpretación más sensual y cargada de actitud, capturando la energía cruda y creativa de aquella escena artística alternativa.

La fuerza de la colección se manifestó desde la primera salida. Las modelos avanzaron con una seguridad marcada, deslizando de los hombros chaquetas acolchadas de terciopelo con un gesto que mezclaba desenfado y poder. Ese movimiento inaugural definió el tono: una feminidad que abandona la rigidez del día a día para abrazar una cierta irreverencia elegante. El equilibrio between ese espíritu de club nocturno y la sastrería impecable de la casa fue uno de los pilares del desfile. Chaquetas de silueta arquitectónica, con hombros redondeados y cinturas ajustadas, se combinaron con faldas de líneas escultóricas o pantalones de esmoquin. Un detalle técnico notable fue el uso de un denim cepillado y tratado para imitar la textura aterciopelada, un guiño a la modernidad que no renuncia al lujo.

El juego de volúmenes y estructuras se extendió a otras piezas. Tops de encaje sin tirantes evolucionaban hacia peplums que acentuaban la cadera, mientras que los bolsillos, colocados de manera estratégica en el exterior de estos volantes, sumaban practicality a la ornamentación. Los clásicos de la maison, como los lazos delicados, convivieron con estampados de flores pintadas a mano sobre cuero brillante, convirtiendo las prendas en auténticas obras de arte portátiles. Ese motivo floral se repetía en faldas de gasa bordada con lentejuelas, superpuestas a enaguas con estampados botánicos, en una superposición de texturas que jugaba con la transparencia y la opacidad.

Aunque la colección se enmarca en el prêt-à-porter, Saab no dudó en insertar piezas de máxima formalidad, como jackets de esmoquin y faldas largas de baile. Un recurso recurrente fueron los vestidos “desnudos”, conaises estratégicamente transparentes que subrayaban la intención de elevar el nivel de sensualidad sin perder la elegancia. En el apartado de complementos, la casa presentó un stiletto en forma de V alta y cortante, que prácticamente envolvía el pie y se cerraba con una cremallera lateral, junto con clutches de líneas estrechas y minimalistas, diseñados para no competir con la espectacularidad de las prendas.

El componente comercial de la marca sigue teniendo un peso específico en Oriente Medio, territorio donde las ventas continúan siendo un pilar fundamental. Según Saab Jr., gran parte de la distribución en países como Arabia Saudí se realiza a través de boutiques propias, un modelo que otorga un control directo sobre la experiencia de cliente. La presentación en el Louvre coincidió con el período del Ramadán, un contexto de tensiones geopolíticas que redujo notablemente la presencia de invitados de la región. Sin embargo, el directivo aseguró que los clientes mayoristas han mantenido sus compromisos para las citas en el showroom la próxima semana, un indicio de la solidez de los pedidos.

“La marca está acostumbrada a situaciones inesperadas, por lo que intentamos tomarlo día a día”, reconoció Saab Jr. con calma. “Pero, como saben, la marca es bastante resiliente”. Esta declaración cierra una propuesta que, más allá de la pirotecnia estética, envía un mensaje de fortaleza. La colección no es solo una revisión nostálgica de los 90; es una reafirmación de identidad en tiempos complejos, donde el lujo se redescubre a través de la actitud, la artesanía y una sofisticación que no teme a la oscuridad. Para el espectador, queda la impresión de que Elie Saab ha encontrado en el pasado no un refugio, sino un motor para impulsar su futuro inmediato.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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