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Kris Van Assche desembarca en la Semana del Diseño de Milán

Kris Van Assche traslada su universo escultórico a Milán con la serie “Nectar Vessels Bronzes”

El diseñador belga Kris Van Assche,whose legado en la alta costura masculina incluye etapas al frente de Dior Homme y Berluti, da un giro sorprendente en su carrera al presentar por primera vez en Italia su trabajo en diseño de objetos. Lo hace en el marco de la Semana del Diseño de Milán, con una exposición individual que se inaugura el 20 de abril en los espacios de la Fondazione Sozzani. Bajo el título “Nectar Vessels Bronzes”, la muestra reúne una serie de esculturas-funcionales que nacen de un largo diálogo con la galería parisina Laffanour | Galerie Downtown.

La irrupción de Van Assche en el mundo del diseño de interiores no es improvisada. Su colaboración con la galería, especializada en mobiliario y arte del siglo XX, se remonta a 2017, cuando revisitaron las lámparas Akari de Isamu Noguchi para una colección de Dior Homme. Posteriormente, en 2019, trabajaron en una reinterpretación de piezas de Pierre Jeanneret. Ahora, el proyecto se ha consolidado en una serie de 14 vasijas de bronce —siete modelos en dos acabados de color diferentes, en una edición limitada de ocho unidades cada una— que el creador describe como “un momento suspendido en el tiempo”.

La técnica employed es rigurosa y artesanal. Cada pieza fue primero esbozada sobre papel, luego modelada en 3D para estudiar volúmenes y texturas, y finalmente fundida en bronce a más de mil grados en la fundición Fodor, en Port-sur-Saône, Francia. Ladualidad material es uno de sus rasgos distintivos: el exterior presenta un acabado mates y empolvado, mientras que el interior, visible a través de pequeñas ventanas ceremoniales, brilla con un lacado pulido que deja entrever el tono rosado dorado natural del metal. Esta contracción entre opacidad y luminosidad no es casual; Van Assche lo explica con una metáfora botánica: “Es el mismo principio que el de los nectarios ocultos en las flores que atraen a las abejas. Lo que se ve desde fuera es austero, pero el interior ofrece un resplandor que invita a la contemplación, a descubrir lo que se esconde”.

La instalación en Milán busca precisamente crear un remanso de calma en medio del bullicio del Salone del Mobile. Las esculturas emergerán de un jardín rosa concebido para la ocasión, como si fueran plantas fossilizadas en bronce. El lugar elegido, la Fondazione Sozzani —institución cultural milanesa dirigida por Carla Sozzani y Sara Sozzani Maino—, subraya el puente entre moda, arte y diseño que siempre ha caracterizado el imaginario del diseñador.

Paralelamente, su vínculo con la cerámica se ha formalizado en una segunda colección para la firma belga Serax. Tras el éxito de su primera línea “Josephine”, dedicada a su abuela, llega “Rosamar”, una serie de urnas, jarrones y ollas escultóricas que fusionan记忆 personales y lenguaje contemporáneo. El nombre evoca el pequeño pueblo costero de la Costa Brava española donde Van Assche pasó su adolescencia. Allí, su madre coleccionaba cada verano una vasija tradicional con esmalte goteante. “Esa textura y ese gesto quedaron grabados en mí”, reconoce. En la colección, esa referencia popular se transforma: la arcilla imita el hormigón, el esmalte forma bloques de color nítidos ystrictos, y cada pieza rompe con la alfarería tradicional al presentar una base cuadrada, no redonda.

No en vano, su abuela fue la gran musa de su relación con la moda y la botánica. “Ella decidía qué ponerse, creaba sus propios patrones con estampados florales. A los 12 años, me hizo mis primeros pantalones plisados porque quería ir con estilo, distinto a los jeans de los demás. Si no hubiera sido diseñador de moda, habría sido florista”, confiesa. Esa herencia sentimental es el hilo conductor que une sus vasijas de bronce, sus jarrones de cerámica y, en última instancia, su moda.

Precisamente en el ámbito de la moda, su agenda sigue cargada. Acaba de lanzar una colaboración de 13 piezas con la británica Fred Perry, y ultima la segunda temporada para Anta Zero, la línea sostenible del gigante deportivo chino Anta. Sin embargo, Lejos de planar una retirada del universo textil, Van Assche aboga por la diversidad creativa. “Ha sido una experiencia humilde y fresca trabajar en la fundición, fuera de mi zona de confort. No significa que haya dejado de amar la moda de lujo; si llega una propuesta interesante, la escucharé. Pero no volveré en exclusiva a la moda. Es demasiado divertido diversificar”, sentencia.

Con “Nectar Vessels Bronzes”, Kris Van Assche demuestra que su mirada, entrenada en la sastrería y la silueta, puede迁移arse con igual rigor a la tridimensionalidad del objeto. Su propuesta en Milán no es un ejercicio de egos, sino una invitación a redescubrir la belleza en la materia, en losContrastes de textura y en la historia íntima que late detrás de cada forma. Una lección de diseño que trasciende disciplinas y que, sin duda, dará que hablar durante la semana más importante del diseño mundial.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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