El sur de Francia como musa: Veronique Gabai y Kelly Rutherford presentan una colaboración olfativa
En el competitivo universo de la perfumería de autor, las colaboraciones entre diseñadores y casas establecidas suelen ser el catalizador de propuestas singularmente atractivas. La última alianza que está causando expectación en el sector es la de la experimentada nose y fundadora de Maison Gabai, Veronique Gabai, y la actriz y ahora también emprendedora, Kelly Rutherford. Juntas han dado vida a “Rose Première by Kelly Rutherford”, una fragancia que trasciende el mero lanzamiento comercial para convertirse en un tributo personal y geográfico.
La historia detrás de este perfume no es la de una simple celebrity endorsement. Se gestó a lo largo de una amistad de más de una década, fraguada en 2011 cuando ambas fueron co-presidentas de una gala benéfica en Nueva York. Lo que parecía una relación circunscrita al ámbito social evolucionió hacia una complicidad creativa cuando Rutherford, conocida por su refinado gusto, confesó su devoción por la esencia pura de la rosa. Gabai, hija espiritual de la Costa Azul, visualizó entonces el camino: llevar a su amiga a la cuna de la perfumería, a Grasse, para vivir la experiencia de la cosecha de la Rosa de Mayo, el ingrediente más preciado y emblemático de la región.
Este viaje no fue un mero puntapié inicial, sino el núcleo fundacional de la creación. El proceso de selección y elaboración, descrito por Gabai como inmersivo, permitió a Rutherford no solo oler, sino sentir la tierra, el rocío matutino y la luz característica del Mediterráneo francés. Esa sensación de frescura radiante, dulce y alegre, se captura en la composición olfativa. La Rosa de Mai de Grasse ejerce como protagonista absoluta, pero Gabai supo rodearla con una estructura que dialoga. Abrillanta con notas cítricas de bergamota que infunden optimismo, para luego descansar en un fondo más carnal y sugerente de vainilla y almizcle. El resultado, según la propia diseñadora, es una transición deliberada de la luminosidad a la sensualidad, un equilibrio entre la vitalidad y la profundidad.
Para Kelly Rutherford, la fragancia encarna un concepto contemporáneo y profundo de la feminidad. “No se trata de perfección, sino de autenticidad”, afirma. “Me encanta que este perfume se sienta pulido pero humano, alegre y sensual, vivo”. Esa dualidad entre lo refinado y lo natural es, en realidad, el reflejo de la propia esencia de la colaboración: un encuentro entre dos mundos. Gabai, la artesana nacida en el sur de Francia pero afincada en Nueva York; y Rutherford, la estadounidense que hoy reside en la Costa Azul. “Es una historia en torno al Côte d’Azur, pero con la diferencia de que es una verdadera colaboración”, subraya Gabai, destacando la sinceridad del vínculo que sustenta el proyecto.
“Rose Première by Kelly Rutherford” debutará en el mercado como una edición limitada de 2.000 frascos, cada uno numerado y firmado por Rutherford, con el eslogan “Todo lo significativo empieza con el amor”. Esta numeración especial, que incluye un diseño que evoca la elegancia atemporal, precede a su incorporación en la colección permanente de Maison Gabai, consolidando así un lazo que empezó con una conversación sobre flores y se fortaleció entre los campos de Grasse.
Este lanzamiento llega tras el reciente anuncio de la segunda colaboración de Rutherford en el mundo del lujo: una expansión de su línea de joyería con The Twentyfour Six, ahora con piezas en oro de 18 quilates. Lo que parece ser una nueva etapa creativa para la actriz encuentra en la perfumería, de la mano de una maestra como Gabai, un vehículo perfecto para expresar una visión personal y profundamente sentida de la belleza. La fragancia se presenta therefore no solo como un producto, sino como un fragmento olfativo de una amistad y de un lugar mítico, destinado a quienes buscan en la moda—y en el perfume—historias con alma y provenance.



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