Nicolas Di Felice abandona Courrèges tras una etapa de cinco años en los que el diseñador belga logró insuflar una nueva identidad a la mítica casa parisina, devolviéndola a un lugar relevante en el mapa de la moda contemporánea. Su salida, comunicada por la firma para “centrarse en proyectos personales”, se produce tras su último desfile otoño/invierno 2026, donde condensó las señas de identidad que definieron su etapa: un Daywear audaz combinado con una propuesta de noche conceptual, siempre dialogando con las geometrías fundacionales de André Courrèges.
La firma, controlada por el holding familiar Artémis del multimillonario François Pinault, ha reconocido públicamente el trabajo de Di Felice, destacando un “verdadero renacimiento” bajo su dirección. Según el comunicado oficial, el diseñador supo “reinterpretar sus códigos icónicos y establecer un diálogo con una nueva generación”, consolidando a Courrèges como una voz distinguishable en el panorama actual. “La casa expresa su profundo agradecimiento por su contribución única y le desea lo mejor en sus futuros proyectos”, reza la nota.
El legado de Di Felice va más allá de la colección de pasarela. Junto a Adrien Da Maia, entonces director ejecutivo, redefinió piezas clave como las chaquetas de vinilo, las botas go-go o los puntos de canalé, infundiéndoles una sensualidad y una fluidez de género que atrajeron a un público joven y global. También relanzó la línea de perfumes con creaciones como Slogan y Le Messager, y sumó accesorios de culto como los bolsos Hobo y Holy. Su visión cultural fue igualmente determinante: con el DJ Erwan Sene como responsable de las bandas sonoras y Rémy Brière construyendo sus escenarios rectangulares, impulsó la iniciativa Club Courrèges, una serie de noches en clubes que posicionaron la marca como un fenómeno social tantas veces como en la industria textil.
Su trayectoria precede a Courrèges. Tras formarse en La Cambre de Bruselas, pasó seis años en Balenciaga con Nicolas Ghesquière. Luego, un breve periodo en Dior con Raf Simons le llevó a reencontrarse con Ghesquière en Louis Vuitton (2015-2020), antes de asumir el timón de Courrèges. En su etapa más reciente, su influencia se extendió a la música, vistiendo a figuras como Beyoncé para su gira Renaissance World Tour o colaborando con la mítica tienda de discos parisina Dizonord. Su ropa se convirtió en favorita de iconos de estilo como Dua Lipa, Rosalía, Bella Hadid, Zoe Saldaña o Mikey Madison.
El momento de su marcha coincide con una fase crítica para la empresa. Tras liderar Da Maia una ambiciosa expansión retail, fue sustituido en 2024 por Marie Leblanc, ex CEO de Victoria Beckham, quien ha debido navegar un contexto de desaceleración global en el gasto de lujo, ajustando la estrategia de precios. La designación del sucesor de Di Felice se conocerá la próxima semana, en un nuevo capítulo del clásico juego de sillas en las direcciones creativas que vive la alta costura parisina. Por ahora, su legado permanece en las calles, en las pistas de baile y en los vestidores de las estrellas, un último baile de códigos espaciales reinterpretados para una era distinta.



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