Un fichaje que sacude la industria: Matthew M. Williams se convierte en el nuevo director creativo de moda de Oakley
En un movimiento estratégico que redefine sus prioridades, Oakley, la icónica marca estadounidense fundada en 1975, ha nombrado a Matthew M. Williams como director creativo de sus líneas de apparel, calzado y accesorios (AFA). Este nombramiento, revelado en exclusiva, no es solo un cambio de nombre en la puerta del estudio, sino una clara declaración de intenciones: la compañía, históricamente sinónimo de gafas de rendimiento tecnológico, apunta a que sus colecciones de moda alcancen, e incluso superen, el volumen de negocio de su categoría estrella.
Caio Amato, presidente global de Oakley y de Sports Hub en EssilorLuxottica, matriz de la marca, define a Williams como un profesional integral. “Matthew no solo entiende de diseño; comprende el paisaje empresarial, las matices culturales globales, la distribución, las operaciones y el aprovisionamiento”, explica Amato, quien destaca su capacidad para ver “el 360”, una cualidad indispensable para el ambicioso plan que se avecina. Esta visión contrasta con el pasado reciente de Oakley, donde las líneas AFA, presentes en el mercado por más de tres décadas, no habían recibido un impulso de esta magnitud.
Para Williams, el reto cristaliza una fascinación personal y un regreso a sus raíces. “He sido fan de Oakley desde que era niño”, confiesa el diseñador, que creció en Pismo Beach, California, rodeado de la cultura del skate y del surf, y jugó al fútbol en Irvine, cerca de la sede central de la marca. “Formaba parte de mi mundo”. Su llegada también entrelaza una colaboración profesional con su viejo amigo Travis Scott, quien el año pasado fue nombrado director de visión de Oakley y prepara su primer lanzamiento de producto en las próximas semanas. “Travis está aquí trabajando en su nuevo álbum. Hemos pasado mucho tiempo juntos”, comenta Williams.
El diseño industrial y la artesanía, sellos de su anterior proyecto 1017 Alyx 9SM y de su breve pero resonante etapa como director creativo de Givenchy, encuentran en Oakley un “campo de juego” idóneo. “Me encanta la ropa outdoor y técnica. Es el lenguaje de Oakley, y el deporte, obviamente”, afirma. Ya ha comenzado a familiarizarse con las verticales deportivas clave de la marca (ciclismo, golf, nieve), así como con sus innovaciones en lentes y sus iconos de bolsos, como las mochilas Icon y Kitchen Sink, que albergan hardware; un detalle que resonará con los conocedores de su icónico broche de montaña rusa en Alyx.
Amato sitúa el fichaje como un quebrantamiento de moldes para una empresa con ADN de eyewear. “Las gafas siempre han sido la fundación de Oakley. Debido a eso, las categorías AFA no siempre han tenido el mismo nivel de atención históricamente”, reconoce. El objetivo ahora es inequívoco: “Queremos que la categoría apparel, calzado y accesorios sea tan grande, o incluso más grande, que la de eyewear. Ya no solo queremos que exprese el ADN de la marca, sino que sea un vehículo de la marca, como lo son las gafas”.
El impacto de la visión de Williams no será inmediato, sino progresivo. Según Amato, podrían verse primeros lanzamientos en unos seis meses, mientras que el despliegue completo de su estética se sentirá entre 12 y 18 meses. Su tiempo se dividirá entre Milán, donde Oakley tiene sus operaciones de moda, y mercados estratégicos como Japón y Brasil. Paralelamente, Williams mantendrá su propia línea, Matthew M. Williams, un proyecto autofinanciado y de pequeño formato que nació el pasado junio con un enfoque en la artesanía y proveedores selectos, desde un molinero de denim en Japón hasta un especialista en jersey estadounidense y un zapatero artesano español.
Su trayectoria, forjada desde la autodidactia y la producción (pasando por ser director creativo de Lady Gaga), le ha valido una reputación de talento versatile, con conexiones en el arte y la cultura urbana y colaboraciones con pesos pesados como Nike, Moncler y Dior. Diseña según arquetipos de prenda, con un enfoque obsesivo en la fabricación y el acabado, priorizando lo que él llama el “alma” de las prendas.
Este movimiento de Oakley se inscribe en una tendencia más amplia: diseñadores de renombre, con experiencia en casas de lujo europeas, están encontrando oportunidades de alto impacto en marcas de origen estadounidense o de moda accesible. Williams, que describesu estado de ánimo actual como de “reinvigoración” en una industria que muchos perciben como plana, encarna perfectamente esta nueva diáspora del talento. Su misión en Oakley será, en sus propias palabras, llevar la autentica herencia técnica y deportiva de la marca a un futuro cargado de “sueños” —como pide Amato— y de una estética que ya ha demostrado ser disruptiva. El resultado promete redefinir lo que un uniforme de rendimiento puede significar en el asfalto y en la montaña.


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