
La duquesa de Alba fue Grande de España y ostentó nada menos que 52 títulos nobiliarios, pero también fue madre, abuela y bisabuela. Es esta faceta familiar la que más ha destacado en el documental Cayetana, la duquesa de todos. Estrenada en Canal Sur, esta serie que forma parte de los actos por la conmemoración del centenario de su nacimiento, narra en tres capítulos la vida de una de las figuras más relevantes y fascinantes de la historia española contemporánea. Y es en su último episodio donde se centra en su lado más tierno como abuela, aunque no sin cierta polémica.
Cayetana Fitz-James Stuart tuvo seis hijos, todos ellos fruto de su primer matrimonio con Luis Martínez de Irujo y Artázcoz. Todos ellos le dieron en vida nueve nietos. Entre ellos destacan los más mediáticos como Tana Rivera, la hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera; y Luis y Amina, los mellizos que tuvo Genoveva Casanova con Cayetano Martínez de Irujo.
Más desconocidos y muy discretos son Luis y Javier Martínez de Irujo, fruto del matrimonio entre Alfonso Martínez de Irujo y María de la Santísima Trinidad de Hohenlohe-Langenburg. Entregados al arte están Jacobo y Brianda, los hijos de Jacobo Martínez de Irujo y María Eugenia Fernández de Castro. Y al frente de esta nueva generación de aristócratas se sitúan Fernando Fitz-James Stuart y Solís, heredero del ducado de Alba, y su más reservado hermano Carlos.
Una de las curiosidades que desvela el documental sobre la duquesa de Alba, en boca de su primogénito, Carlos Fitz-James Stuart, es que Cayetana tenía tres favoritos entre su numerosa prole de nietos. Concretamente eran los tres más pequeños, los hijos de Eugenia y Cayetano, los que ocupaban un lugar especial en su corazón.
Así era la duquesa de Alba como abuela
El actual duque de Alba no pone paños calientes a la hora de desvelar el favoritismo de Cayetana sobre sus nietos más jóvenes, con los que más convivió. «Mi madre en realidad tuvo tres nietos, los hijos de mi hermano Cayetano y la hija de mi hermana Eugenia. A los demás no les hizo ni caso. Esa es la realidad», escuchamos decir al aristócrata en el documental. «Pero bueno, no pasa nada», añade sin resentimientos, en un poco habitual momento de paz en el seno de los Alba.
Genoveva Casanova, la duquesa de Alba y sus nietos A



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