
En 2020, Amy Meyerson publicó una novela titulada Los imperfectos. En él cuenta como, tras fallecer su misteriosa y excéntrica matriarca, la familia Miller encuentra una herencia secreta escondida entre sus pertenencias: el diamante Florentino. Se trata de una gema amarilla de 137 quilates y valor incalculable que desapareció del imperio austriaco hace un siglo. Ahora, este misterio que ha inspirado otros libros y películas y ha fascinado a los historiadores durante décadas, se ha resuelto por fin.
El diamante Florentino, una de las joyas más valiosas de la poderosa familia Habsburgo, ha sido motivo de intrigas y especulaciones. Algunos teorizaron que la gema en forma de pera, desaparecida al final de la Primera Guerra Mundial, había sido robada o cortada en pedazos más pequeños, como se temía que hubiera ocurrido con las joyas robadas en el Louvre. O tal vez, simplemente se había perdido en la historia. Ahora la esquiva pieza ha vuelto a salir a la luz. Los descendientes de sus propietarios originales han confesado el gran secreto: el diamante lleva años guardado a buen recaudo en la cámara acorazada de un banco canadiense.
Fue el diario The New York Times quien reveló la noticia, señalando a la principal culpable de este largo misterio: la emperatriz Zita de Borbón-Parma. La viuda del último emperador de Austria, Carlos I, quiso que la ubicación de la joya se mantuviera en secreto durante cien años tras la muerte de su marido, en 1922. Ahora sus descendientes planean exhibir el diamante Florentino y otras joyas de la familia en un museo, como muestra de gratitud hacia Canadá por acoger a la familia durante la Segunda Guerra Mundial.
«Debería formar parte de un fideicomiso aquí en Canadá y debería exponerse para la que la gente pueda ver estas piezas», declaró en el Times Carlos de Habsburgo-Lorena, uno de los miembros de la familia que reveló el paradero de la gema. El asunto, no obstante, es más complejo. Mientras se celebra la reaparición de las joyas de los Habsburgo, surgen las dudas sobre quiénes son sus auténticos propietarios. El historiador Oliver Rathkolb opina que podrían reclamarlas tanto Austria como Italia, debido al origen toscano del diamante Florentino.
La larga historia del diamante Florentino
El diamante Florentino recibe este nombre porque, antes de pasar



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