Después de meses con el mismo cargador, el cable se empezó a pelar, y pese a que adquirí un cabezal de carga rápida, seguía usando ese cable que tanto me había acompañado, por ser superior a 2 metros y poder utilizarlo desde la cama o desde lugares alejados de un enchufe.
Es cierto que funcionaba, pero no como debía, ya que, aunque muchos no lo saben, los cables también soportan cierta potencia, y si tenemos un cargador de 100 W, pero el cable no lo aguanta, cargará a una velocidad mucho mayor, desperdiciando esa compra.
¿Por qué es importante el cable de un cargador?
La clave está en algo que mucha gente no tiene en cuenta, y es que el cable también limita la potencia de carga. No es solo cuestión del cabezal que compres, sino de que ambos estén al mismo nivel para poder aprovecharlo al máximo.
Si tienes un cargador potente, pero el cable no está preparado para soportar esa energía, no vas a aprovecharlo. El sistema se adapta automáticamente y reduce la velocidad para evitar problemas. Es decir, no es que no funcione, es que nunca llega a rendir como debería.
Esto explica por qué a veces haces una inversión en un cargador rápido y no notas una gran diferencia. Piensas que el problema es el móvil o el propio cargador, pero muchas veces el cuello de botella está justo en el cable.
Además, no todos los cables indican claramente lo que soportan. Algunos parecen iguales por fuera, pero están pensados para potencias muy distintas. Por eso es fácil acabar usando uno que “vale”, pero que no está a la altura de lo que necesitas.
En mi caso, por ejemplo, el hecho de que el cable fuera largo y cómodo hacía que lo siguiera usando, algo totalmente normal. Pero esa comodidad tenía un coste: no estaba aprovechando realmente el cargador rápido que habías comprado.
Es por ello que, una vez que adquirí un nuevo cable, original, y de buena calidad, pude comprobar cómo ahora sí, el móvil cargaba mucho más rápido, y la espera se reducía en más de media hora, pese a usar el mismo cabezal (que es lo que la mayor parte de las veces sale caro).
Otras desventajas de usar un cable de mala calidad
Además del tiempo de carga, hay otras razones por las que comprar un buen cable es fundamental:
- Problemas de seguridad y temperatura: pueden calentarse más de la cuenta, sobre todo en cargas largas, e incluso provocar pequeños fallos eléctricos si están muy deteriorados.
- Menor durabilidad: se pelan, se doblan mal o se rompen antes, obligándote a cambiarlos con más frecuencia de lo normal.
- Conexión inestable: el móvil puede dejar de cargar si mueves el cable o no hace buen contacto, algo que acaba siendo bastante molesto en el día a día.
- Rendimiento irregular: la carga no es constante, a veces va más lenta o parece que no avanza como debería.
- Pérdida de eficiencia: parte de la energía se desperdicia, lo que se traduce en más tiempo enchufado para conseguir lo mismo.
- Posibles daños en el dispositivo: un conector en mal estado puede acabar afectando al puerto de carga con el uso.
- Peor experiencia general: entre tener que recolocar el cable, comprobar si está cargando y notar que no va fino, termina siendo más incómodo de lo que parece.
Preguntas frecuentes sobre cable de carga
¿Por qué es importante el cable del cargador?
Porque también limita la potencia de carga; si no soporta la potencia del cargador, el móvil cargará más lento.
¿Qué pasa si uso un cable de baja calidad?
La carga será más lenta, inestable y puede generar calor o problemas de seguridad.
¿Cómo saber si aprovecho un cargador rápido?
Necesitas un cable compatible con la misma potencia; si no, no notarás la diferencia en velocidad.



GIPHY App Key not set. Please check settings