Miles de millones de dispositivos siguen usando Windows 10 mientras Microsoft prolonga su ciclo de soporte hasta 2028
Una década después de su lanzamiento, Windows 10 sigue siendo una prioridad para Microsoft. La compañía ha decidido extender su programa de actualizaciones extendidas (ESU, por sus siglas en inglés) hasta junio de 2028, un movimiento que responde a la persistencia de un ecosistema tecnológico dividido. Según datos de StatCounter, el sistema operativo aún se ejecuta en el 26 % de los equipos globales, frente al 72 % de Windows 11. Esta brecha no solo refleja la resistencia de usuarios a migrar, sino también una crisis de actualización acelerada por la escasez de componentes y el enfoque en IA de su sucesor.
La transición a Windows 11 no fue sencilla. Requerimientos como CPUs compatibles con TPM 2.0 y su fuerte integración con funciones de inteligencia artificial alejaron a muchos usuarios de la actualización, especialmente en un contexto donde la inflación de hardware ha encarecido los cambios. «La presión por adoptar Windows 11 se ha convertido en un obstáculo», señalan analistas del sector. Mientras, el ESU permite a particulares mantener Windows 10 actualizado por $30 al año o mediante 1.000 puntos en Microsoft Rewards, pero las empresas deben pagar por dispositivo, un esquema que podría replantearse si la adopción de Windows 11 sigue rezagada.
El impacto de esta decisión trasciende lo técnico. La persistencia de Windows 10 en entornos domésticos y corporativos plantea desafíos para la seguridad digital y la innovación en Tecnología. Aunque Microsoft incentiva la migración, la realidad es que cientos de millones de dispositivos seguirán funcionando bajo un sistema que, a pesar de su edad, mantiene un núcleo activo. ¿Hasta cuándo? La empresa insiste en que el 2028 es el límite, pero la historia reciente sugiere que las reglas podrían flexionarse si el mercado lo exige.



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