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La fragilidad de la red eléctrica peninsular persiste doce meses después del colapso digital

Un año después del colapso energético que el 28 de abril de 2025 dejó a la península ibérica a oscuras, el análisis técnico del informe definitivo publicado por ENTSO-e desvela que el apagón no respondió a un fallo intrínseco de la masiva penetración renovable, sino a una cadena de inestabilidades de tensión por oscilación de baja frecuencia (entre 0,21 Hz y 0,63 Hz) que los rígidos protocolos de control vigentes no pudieron compensar.

Arquitectura de la crisis y límites de la isla energética

La península ibérica opera bajo la condición técnica de isla energética debido a una escasa capacidad de interconexión eléctrica con el continente europeo que apenas alcanza el 5% a través de Francia, un valor muy alejado del 10 o 15% recomendado por la Unión Europea. Durante el evento del 28 de abril, las oscilaciones de potencia desataron desconexiones automáticas en cadena entre generadores y líneas de alta tensión, aislando por completo al sistema.

El informe de los gestores europeos de redes eléctricas subraya que las plantas de generación renovable, lejos de ser el origen del problema, sufrieron restricciones normativas que les impidieron participar en el control dinámico de la tensión. Los umbrales de protección del sistema estaban configurados con una rigidez extrema, lo que privó a la red de la flexibilidad operativa necesaria para absorber las variaciones transitorias.

Especificaciones técnicas y claves de la operación reforzada

  • Aumento de la reserva rodante: Red Eléctrica de España obliga a mantener centrales de ciclo combinado y grandes hidroeléctricas encendidas y acopladas a la red, aunque no exista demanda inmediata, para garantizar inercia síncrona.
  • Restricción de flujos transfronterizos: Se ha limitado el volumen de importación y exportación de electricidad con Francia para mitigar riesgos de propagación de inestabilidades.
  • Adopción de tecnología Grid Forming: Las nuevas directrices exigen que las plantas renovables incorporen sistemas basados en inversores capaces de dar estabilidad síncrona inmediata mediante la inyección o absorción instantánea de potencia reactiva.
  • Modificación de subastas y precios: La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia adaptó la normativa para evitar precios marginales negativos que expulsaran del mercado a los generadores síncronos de respaldo.

Impacto económico en la factura y los servicios de ajuste

Las exigencias de seguridad han transformado radicalmente la estructura de costes de la red. Los servicios de ajuste, mecanismos indispensables para equilibrar oferta y demanda en tiempo real, pasaron de un desembolso de 2.668 millones de euros en 2024 a superar los 3.800 millones de euros en 2025.

España se fue a un cero energético debido a una inestabilidad de tensión por oscilación de baja frecuencia. Se produjeron una serie de oscilaciones de potencia que no se pudieron compensar a tiempo.

Este incremento en los costes operativos se ha trasladado directamente al mercado mayorista. El impacto en la factura por los servicios de ajuste ha escalado desde los 10 euros por megavatio hora hasta superar los 15 euros por megavatio hora. El precio medio mayorista, que se situaba en torno a 27 euros por megavatio hora antes del apagón, se incrementó hasta una horquilla de entre 38 y 45 euros por megavatio hora en los meses posteriores, equiparando los precios ibéricos a la media del resto de socios europeos.

Retos de la soberanía digital y diseño de red

El desafío actual para la tecnología que sustenta el suministro eléctrico radica en la viabilidad a largo plazo de un modelo heredado de mediados del siglo pasado, basado en el transporte de energía a gran escala a través de largas distancias. Expertos académicos y gestores apuntan a la necesidad de evolucionar hacia una arquitectura descentralizada de subsistemas regionales interconectados.

Quizás haya que pensar si lo más eficiente a nivel económico y técnico es seguir alimentando el sistema eléctrico actual, diseñado a mediados del siglo pasado y basado en transportar la electricidad largas distancias.

Este cambio estructural permitiría aislar fallos mediante cortafuegos regionales, evitando un cero energético generalizado y simplificando los tiempos de reconexión. Con más de 13.000 millones de euros en inversiones previstas por el Ministerio para la Transición Ecológica hasta 2030, la estabilidad de la red y la transición energética se juegan su futuro en la capacidad de adaptar la infraestructura física a las exigencias dinámicas del siglo XXI.

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Escrito por Carlos Domínguez

Periodista sénior y analista tecnológico en El Semanal. Licenciado en Periodismo y Máster en Tecnologías del Lenguaje por la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en inteligencia artificial, hardware, semiconductores, desarrollo de software y computación avanzada.

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