Londres — En el competitivo universo de la moda de autor, la pasarela de graduación del máster en Diseño de Moda de Central Saint Martins sigue siendo un termómetro infalible para detectar los nombres que marcarán el futuro de la industria. Este año, la atención se centró en dos proyectos finales que no solo deslumbraron por su ejecución técnica, sino por la profundidad de sus discursos: los de Finnerty Mackay y Maxina Brewer, quienes se alzaron con el codiciado L’Oréal Professionnel Creative Award. Su triunfo subraya una vez más la capacidad de esta institución para fomentar voces que desafían los cánones establecidos.
La colección de Mackay se erige como un estudio matizado sobre la dualidad, fusionando la precisión de la sastrería en lana vírgen con elementos disruptivos como camisetas de látex y faldas de pelo desordenado. Su inspiración parte de una reflexión personal sobre la adicción, observada no como un conflicto meramente político, sino como un fenómeno social profundamente arraigado, especialmente en la atmósfera queer de Londres. El diseñador plasma esta paradoja en siluetas que equilibran rigidez y fluidez, sugiriendo cómo las sustancias pueden ser tanto un mecanismo de escape como un elemento de conexión comunitaria, un tema tabú que aborda con una paleta que oscila entre lo terroso y lo eléctrico.
Por su parte, Brewer construye un manifiesto visual sobre la construcción de la identidad femenina a través de un prisma trans. Su propuesta, vibrante y deconstruida, celebra a las mujeres que la inspiran mientras examina su propio proceso de autodescubrimiento. Introduce piezas de shapewear desmontadas y colores saturados para dialogar con la disforia y la euforia que implica la transición. Su colección cuestiona la presión social sobre el cuerpo femenino, ese objeto constante de tendencias y normalizaciones, y lo hace desde una experiencia íntima que resuena en un colectivo más amplio. La ropa se convierte en un vehículo para explorar cómo nos convertimos en nosotras mismas, mirando hacia afuera y hacia adentro simultáneamente.
El Martes de Moda de Londres ha sido testigo tradicional del despegue de estos egresados, un legado cultivado bajo la dirección del curso leader Fabio Piras. El programa de máster de Central Saint Martins es un vivero reconocido de talentos que han redefinido la escena internacional, como Charles Jeffrey, Nensi Dojaka, Kiko Kostadinov o Paolo Carzana. La atención mediática y de la industria hacia sus shows de fin de estudios no es casual; es el resultado de una pedagogía que incentiva la narrativa personal y la innovación material por encima de la corrección comercial.
El historial de premios L’Oréal Professionnel en este certamen ofrece un mapa de numerators. Los ganadores de la edición anterior, Petra Fagerström y William Palmer, han consolidado sus respectivas marcas homónimas en un tiempo récord. Fagerström, semifinalista este ciclo del prestigioso LVMH Prize, dará un paso crucial al presentar su propuesta por primera vez en el calendario oficial de London Fashion Week, un salto que ejemplifica el puente entre la academia y el mercado global que representa este galardón.
Lo que emerge de esta velada en la escuela de arte de King’s Cross trasciende la anécdota de un premio. Es una constatación de que la moda más relevante contemporánea nace en la intersección entre la artesanía impecable y el coraje autobiográfico. Mackay y Brewer no solo han creado ropa; han tejido discursos sobre comunidad, identidad y salud mental con hilos de lana y látex. Su éxito señala un camino claro: en una industria ávida de autenticidad, las historias personales más crudas y complejas se han convertido en el activo más brillante y comercializable. Los reflectores ahora se posan sobre ellos, pero el verdadero foco debería estar en cómo estas inquietudes,Filtered a través de la educación vanguardista de CSM, están remodelando el armario del futuro desde sus cimientos.



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