Venom da el salto a la animación: ¿el próximo icono de moda urbana nace en la pantalla grande?
El simbiote más oscuro y carismático del universo Marvel está a punto de explorar un nuevo territorio creativo. Sony Pictures ha puesto en marcha la primera película animada centrada en Venom, una decisión estratégica que busca revitalizar la franquicia y, muy probablemente, expandir su enorme influencia en la cultura visual y, por ende, en las tendencias estéticas globales. El proyecto, aún en fases preliminares, ya apunta a nombres clave que garantizan una propuesta visual fresca y alejada de los cánones del cine de acción real.
Los elegidos para dirigir esta ambiciosa adaptación animada son Zach Lipovsky y Adam B. Stein, la dupla creativa que resucitó la maltrecha saga Final Destination con Bloodlines el año pasado. Su capacidad para infundir una estética renovada y una narrativa vibrante a franquicias veteranas los convierte en la opción ideal para reinterpretar la identidad visual de Venom. Esta apuesta sugiere que Sony no solo busca un producto comercial, sino una obra que singularice el lenguaje del personaje dentro del medio animado, un formato que, como demostró Spider-Man: Into the Spider-Verse, permite una libertad creativa sin precedentes para definir estilos que, más pronto que tarde, filtran hacia las pasarelas y las calles.
El regreso de Tom Hardy en alguna capacidad —ya sea como productor o, lo que sería según todos los pronósticos, previsible, retomando su icónica voz de Eddie Brock— ancla el proyecto al exitoso lineup de películas live-action. La trilogía iniciada en 2018, protagonizada por Hardy, recaudó más de 1.840 millones de dólares globalmente, aunque con una clara tendencia a la baja en sus secuelas.Este dato comercial subraya dos cosas: la inagotable popularidad del personaje y la necesidad imperiosa de una renovación que capte de nuevo la imaginación del público. La animación se vislumbra como el vehículo perfecto para ello.
Desde su debut hace más de tres décadas en las páginas de Amazing Spider-Man, el diseño de Venom —esa silueta negra, músculosa y con un blanco y aterrador ojo— ha sido un constante referente de una estética poderosa y rebelde. Tras su paso por el cine con Topher Grace y, sobre todo, con la interpretación de Hardy, su imagen ha sido adoptada por subculturas urbanas, inspirando líneas de ropa streetwear, accesorios y una paleta de color que equilibra el oscuro total con至白 accents audaces. Una película animada puede llevar esta identidad visual a extremos todavía no explorados, creando un nuevo canon estético que, como ocurrió con el Spider-Verse, podría ser replicado por diseñadores de todo el mundo en cuestión de meses.
El proceso, sin embargo, será largo. La contemplada «sala de guionistas» que Sony Pictures Animation ha abierto para desarrollar el libreto indica que el proyecto está en sus huesos. No existe un guión cerrado ni una fecha de estonio, lo que sitúa el lanzamiento, como muy pronto, dentro de varios años. Mientras tanto, el universo de los cómics y las películas existentes seguirán nutriendo el imaginario colectivo. La clave estará en cómo Lipovsky y Stein traduzcan la esencia cruda y dualista de Venom —el antihéroe, el monstruo, el protector— a un lenguaje animado que dialogue con las nuevas generaciones, acostumbradas a una animación sofisticada y estilos narrativos rupturistas.
El precedente más claro lo tiene Sony en su propia casa: la saga Spider-Man: Un nuevo universo no solo arrasó en taquilla y crítica, sino que ganó un Oscar y transformó para siempre la estética de la animación comercial, con un impacto directo en la moda juvenil y el diseño gráfico. Repetir esa hazaña con un personaje de tan fuerte carga visual como Venom es el objetivo tácito. La pregunta que los analistas de tendencias se hacen ya no es si la película será un éxito, sino cómo su paleta, su diseño de personajes y su atmósfera se filtrarán en las colecciones de otoño/invierno de las grandes marcas, cómo el «estilo simbiote» —superficies que parecen vivas, texturas orgánicas, contrastes extremos— puede ser reinterpretado en tejidos y siluetas.
En el panorama actual, donde la línea que separa el cine, los videojuegos y la moda es cada vez más borrosa, una película animada de Venom no es solo un entretenimiento; es un generador de capital estético. Para el público hispano, ávido consumidor de este tipo de universos narrativos, el lanzamiento supondrá un nuevo evento cultural de peso, con todo lo que eso implica para el mercado local de merchandising y la moda de inspiración comiquera. Atentos, por tanto, a los primeros teasers: es posible que el próximo «must-have» de la temporada no sea un accesorio, sino una silueta o un patrón que recuerde al temible simbiote. La próxima revolución de estilo podría estar a punto de nacer, no en una pasarela, sino en un estudio de animación.
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