En los últimos años, las grandes compañías de Inteligencia Artificial están compartiendo a menudo un discurso alarmista sobre nuestro futuro laboral: la mayoría de los empleos actuales podrán ser sustituidos por la tecnología que ellas mismas están desarrollando.
Ejecutivos de empresas como OpenAI, Google DeepMind, Microsoft o Anthropic han insistido en que la IA será capaz de asumir tareas que hoy requieren la intervención humana.
Varios directivos de primer nivel han afirmado en conferencias públicas que “ciertos roles dejarán de necesitar personas”, que habrá IA que será «10.000 veces más inteligente que los humanos» o que «los humanos no serán necesarios» en muchos casos.
A todo esto, cabe decir, numerosos expertos han comenzado a poner el foco en otra lectura posible: este tipo de mensajes, aseguran, también sirven para captar la atención de los accionistas, aumentar las expectativas de crecimiento y elevar las valoraciones bursátiles.
Lo que vamos a ver aquí es que, mientras echan por tierra las habilidades humanas frente a la IA, hasta ahora, la empresas del sector necesitan mucho del talento humano, tanto que muchas empresas del sector exigen largas jornadas laborales e incluso que todo el trabajo sea presencial.
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La paradoja: empresas que anuncian el fin del trabajo… pero obligan a trabajar más que nunca
Mientras estos gigantes tecnológicos proclaman públicamente que la IA podrá desempeñar labores humanas de forma casi autónoma, puertas adentro mantienen una filosofía laboral diametralmente opuesta. Las compañías que más insisten en que el futuro será automatizado son, precisamente, las que más horas reclaman a sus trabajadores para acelerar el desarrollo de esa misma tecnología.
El regreso del 996, el modelo que China intenta dejar atrás
Varias startups de Silicon Valley están adoptando modelos cercanos al conocido 996 (9 de la mañana a 9 de la noche, seis días a la semana), un sistema que incluso China ha tratado de limitar por sus impactos en la salud laboral y por cómo afecta socialmente (con menos tiempo libre la gente consume menos o no es capaz de tener hijos e hijas y la natalidad ha caído). En startups desde Londres la tendencia es similar e incluso critican las reducciones de jornada.
Empeño por trabajar cara a cara
Mustafa Suleyman, CEO de Microsoft AI, ha impuestos estrictas políticas de trabajo presencial a su equipo. Por un lado, exige un mínimo de cuatro días en la oficina, superando la normativa general de Microsoft de tres días. Además, ha implementado espacios de oficina abiertos para fomentar la colaboración.
Suleyman comentó a Business Insider que no es partidario de las oficinas tradicionales con puertas que los empleados pueden mantener cerradas. En una de sus oficinas, ha creado «áreas» con entre 20 y 30 escritorios abiertos, relativamente cerca unos de otros, según comentó.
El pasado año, el CEO de OpenAI afirmaba que “el teletrabajo se ha acabado” porque los mejores productos se crean en una oficina.

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