Si algo define el momento actual de la moda es la obsesión por lo híbrido: lo deportivo que se vuelve de vestir, lo técnico que acaba siendo urbano, lo que antes era funcional y cómodo, ahora también es estética (o aesthetics, mejor dicho). Puma lo sabe y ha sabido jugar bien sus cartas reintroduciendo un icono de 1999, como son las Speedcat, pero con ese giro inesperado más cerca del ballet que del paddock de Formula 1.
De la Fórmula 1 al asfalto urbano (y de ahí, al feed)Las Speedcat originales no eran unas zapatillas cualquiera. Eran prácticamente una herramienta de precisión. Diseñadas para pilotos de Fórmula 1, además de ser ignífugas, su perfil ultrabajo permitía sentir el pedal como si fuera una extensión del pie. Eran minimalismo llevado al extremo, pero con un propósito: el de pisar el acelerador a más de 300 km/h.
Ese ADN sigue todavía ahí, pero reinterpretado. Ahora no importa tanto que la trazada técnica sea perfecta, tanto como el outfit que se puede construir alrededor. Para ello, la versión ballet refuerza ahora tres de las claves que hacen que el modelo sea un éxito:
Su perfil ultraplano que hace que, en plena resaca de las sneakers chunky, la planta del pie permanezca en contacto con el suelo. Sus características correas elásticas, guiño a la bailarina clásica pero con actitud sporty. Y, por último, una puntera más abierta y amable para el pie.
Las nuevas Speedcat Ballet siguen siendo visualmente discretas pero nunca aburridas, además de quedar bien tanto con un pantalón tipo sastre que con unos shorts. A esto hay que sumarle también una nueva paleta cromática que llega en azul marino, plateado (con un punto futurista), un rosa empolvado que esquiva lo cursi y en negro infalible.
Ahora tienen todavía más aún ese aire de artículo que solo se atreven a ponerse las más entendidas en moda aunque las tengamos todas en la wishlist.



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