Hay herencias que se convierten en un problema antes de que los herederos hayan tenido tiempo de asimilar la pérdida. Expertos como el economista Luis Garvía, advierten que «aceptar una herencia sin haberte informado antes puede arruinarte, ya que no solo heredas bienes, también deudas».
Pero más allá de las deudas que tienen muchas personas fallecidas, también hay otro asunto que conviene estudiar antes de aceptar cualquier herencia si no queremos perder dinero y salud mental: las viviendas con okupas o con personas que han dejado de pagar el alquiler.
Cuando el fallecido deja un piso con un okupa dentro (ya sea un desconocido o, cada vez más, un familiar), los herederos se enfrentan a una situación que combina la incertidumbre legal con la presión económica. El impuesto de sucesiones no espera, y el bien que supuestamente se hereda puede ser, en la práctica, inaccesible durante meses o incluso años.
Este fenómeno, que los abogados han empezado a denominar «herencia okupa», es algo que se suele ver cada vez más en los despachos. Y la respuesta de los expertos es, en su mayoría, la misma: hay que actuar cuanto antes, porque la inacción solo beneficia al que ya está dentro.
Cuando el okupa es un desconocido
El primer escenario, y el más frecuente en términos de ocupación ilegal clásica, es cuando los herederos reciben una propiedad con un okupa del que no tenían ninguna constancia. Si el propietario original no denunció la situación en vida, el problema pasa íntegramente a quienes heredan. Antonio Martínez, socio fundador del bufete Martínez Lafuente Abogados, explicó en la Cadena Cope que en estos casos «las opciones son limitadas: o iniciar el procedimiento civil para echarlo, o la peor solución, que es venderlo a un precio muy rebajado».
El problema se agrava cuando hay menores en la vivienda. Ante la perspectiva de un litigio largo y costoso, y con la obligación de tributar por un bien del que no se puede disponer, muchos herederos toman la decisión de no heredar, advierte el abogado. La recomendación inicial de Martínez es intentar una negociación. Pero si el okupa es una persona vulnerable con hijos, «la recomendación sería rechazarlo, porque va a costar mucho echarlo a corto plazo».
El okupa es uno de los herederos
El segundo escenario es más complicado emocionalmente, aunque en algunos aspectos resulte más ágil desde el punto de vista judicial. Ocurre cuando el okupa no es un extraño, sino uno de los pr



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