
Las semifinales de Champions empezaron a teñirse de rojiblanco este miércoles en el Camp Nou. El Atlético de Madrid asaltó la Ciudad Condal, ante un Barça que jugó desde el 44′ con uno menos, y llegará a la vuelta en casa con una ventaja que puede ser definitiva para los culés, obligados a remontar en el Metropolitano la próxima semana para seguir soñando con la sexta ‘Orejona’.
Ambiente cargado y, esta vez, mucho en juego para los dos. Llegaba el Atleti a Barcelona viendo como la afición culé apedreaba su autobús y arrastrando la polémica arbitral del duelo en la capital ante el conjunto blaugrana, que se había impuesto cuatro días antes a un equipo con rotaciones masivas que no se juega nada en Liga y lo apostó todo a la máxima competición continental.
El billete a la siguiente ronda pasaba primero por territorio culé y, con los de Simeone con la ventaja del ‘factor campo’, el Barça salió mordiendo. Suyo fue el primer aviso. Y el segundo. Los dos de Rashford, para quien su peor pesadilla fue Musso. El argentino, siempre bien posicionado, salvó al Atleti a los tres minutos de partido, cuando los culés recuperaron en el área rival y el inglés amenazó, pero centró su disparo demasiado.
El aviso no tuvo ningún



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