in

Según planes, la Casa Blanca edifica un nuevo cine en el ala este

La residencia oficial más famosa del mundo verá renacer uno de sus espacios más emblemáticos con un proyecto que ha captado la atención de expertos en diseño y arquitectura. Se trata de la reconstrucción del antiguo cine de la Casa Blanca, ubicado en el Ala Este, whose regreso ha sido confirmado a través de los planos presentados ante la Comisión de Planificación Capital Nacional. Esta iniciativa, enmarcada en la modernización del ala este, no solo rescata una tradición arraigada sino que también establece un diálogo entre la preservación histórica y las tendencias contemporáneas en interiorismo de alta gama.

Los documentos técnicos revelan que la nueva sala de proyecciones mantendrá una disposición idéntica a la original, con siete filas que albergarán seis butacas cada una, conservando así la capacidad exacta de cuarenta y dos espectadores que caracterizó al recinto desde su creación. Un detalle que ha suscitado especial interés entre los conservacionistas es el destino del mobiliario original. Según comunicaciones internas de la administración de la residencia, los elementos decorativos y asientos fueron retirados con «esmero meticuloso» durante las obras de demolición del pasado octubre, y existe un firme compromiso de reincorporarlos al espacio renovado, integrándolos en un entorno modernizado pero respetuoso con su legado.

Este esfuerzo de restauración se inserta en una ambiciosa remodelación del ala este, whose centro neurálgico será un salón de baile de aproximadamente 8.360 metros cuadrados. La demolición del viejo bloque, que incluía el cine y las oficinas de la primera dama, dio paso a una obra financiada íntegramente con fondos privados. La lista de mecenas está compuesta por gigantes tecnológicos y del entretenimiento, como Google —que destino veintidós millones de dólares como parte de un acuerdo con la administración—, Amazon, Meta, Comcast, Apple y Microsoft, junto a fundaciones vinculadas a figuras del sector, como la familia del exdirectivo de Marvel, Ike Perlmutter. Este respaldo corporativo subraya la intersección entre el poder político, la industria cultural y las elites económicas, un triángulo que habitualmente dicta pautas en el diseño de espacios de representación.

Históricamente, este cine es mucho más que una simple sala de proyecciones. Concebido en 1942 por órdenes del presidente Franklin D. Roosevelt en un antiguo guardarropa apodado «El Sombrerero», se ha convertido en un templo de la cultura cinematográfica dentro del ámbito presidencial. Ha servido como escenario para proyecciones familiares —desde blockbusters de Hollywood hasta filmes clásicos o candidatos al Oscar— y como herramienta diplomática, utilizada para agasajar a legisladores o dignatarios extranjeros. Su funcionamiento requiere una coordinación con la Motion Picture Association, que gestiona la cesión de copias directamente con los estudios, un protocolo que refleja su singularidad.

Desde la perspectiva del diseño de interiores, el proyecto de la Casa Blanca ofrece varias lecciones. La decisión de preserving los muebles originales mientras se implanta una infraestructura tecnológica actualizada ejemplifica el concepto de «renovación respetuosa», una corriente que gana fuerza en la rehabilitación de inmuebles patrimoniales. La selección de asientos, la acústica, la iluminación ambiental y la integración de sistemas de proyección digital sin comprometer la estética de época son factores que arquitectos y diseñadores estudiarán con atención. Además, el hecho de que empresas como Apple o Microsoft participen en el financiamiento sugiere una apuesta por integrar tecnología silenciosa y de vanguardia en un espacio de carácter íntimo y ceremonial.

Para el público interesado en el lujo residencial, este ejemplo ilustra cómo los espacios de entretenimiento privados pueden equilibrar funcionalidad, historia y prestigio. La configuración íntima de la sala, pensada para grupos reducidos, contrasta con la escala descomunal del salón de baile, evidenciando una planificación que atiende a distintos rituales sociales. La inclusión de piezas originales actúa como un ancla narrativa, transformando el cine en un objeto de colección viviente, algo que los diseñadores de interiores para clientes de alto poder adquisitivo suelen buscar para dotar de identidad a sus proyectos.

En un momento donde la preservación del patrimonio y la innovación tecnológica son ejes discursivos globales, la remodelación de este cine trasciende lo local. Su evolución —de un rincón casi olvidado a un símbolo de continuidad— puede inspirar a instituciones y particulares a replantear la recuperación de espacios históricos con miradas frescas. La expectativa no reside solo en ver culminada la obra, sino en descubrir cómo se fundirán el但那年的但 butacas de Roosevelt con las pantallas del siglo XXI, un contraste que, sin duda, marcará tendencia en el diseño de ambientes de representación.
«

¿Qué opinas?

Escrito por Redacción - El Semanal

El Semanal: Tu fuente de noticias, tendencias y entretenimiento. Conéctate con lo último en tecnología, cultura, economía y más. Historias que importan, contadas de manera dinámica y accesible. ¡Únete a nuestra comunidad!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

GIPHY App Key not set. Please check settings

EBay refuerza su estrategia con la compra de Depop por 1,200 millones

L’Agence amplía su línea de calzado para otoño 2026