El futuro de las salas de cine en juego: Cinemark exige hechos a Netflix tras su promesa sobre Warner Bros.
La anunciada intención de Netflix de respetar una ventana de exhibición teatral de 45 días para las películas de Warner Bros., en caso de concretarse su multimillonaria adquisición, ha sido recibida con un escepticismomeasured por uno de los grandes operadores del sector. Sean Gamble, consejero delegado de Cinemark, una de las cadenas de cines más importantes de Estados Unidos y Latinoamérica, ha expresado públicamente su «preocupación» por la credibilidad de tales declaraciones, subrayando que la industria necesita «más acciones y menos comentarios».
Esta postura se produce en el contexto de una investigación de ganancias trimestrales de la compañía, donde Gamble fue interrogado sobre el impacto potencial de la operación. El ejecutivo recordó que, durante años, Netflix ha cuestionado el modelo de ventanas tradicionales e incluso ha calificado la experiencia en sala como una idea «obsoleta». Por ello, aunque la reciente promesa de 45 días supone «un elemento de ánimo», el CEO la califica de insuficiente. «Nos genera algo de aliento, pero también plantea la pregunta: ¿45 días para qué? ¿Para después pasar aPVOD (video bajo demanda premium) o directamente a la plataforma de Netflix? Necesitamos garantías más firmes», afirmó.
El valor de la ventana teatral, según Gamble, trasciende la simple división de la taquilla. Argumenta que la estrategia de Netflix, Amazon o Apple de apostar por un estreno en salas no es solo por los ingresos inmediatos, sino por el «impulso significativo» que genera en el compromiso, retención y el interés general hacia sus plataformas de streaming. Renunciar a esta exposición en grande pantalla, subraya, es perder un motor clave de marketing y relevancia cultural.
Este escepticismo de Cinemark refleja una corriente mayoritaria en Hollywood. La posible compra de Warner Bros. por parte de Netflix ha sido vista con recelo por gran parte de la industria, que teme la consolidación de un estudio que históricamente ha despreciado la ventana teatral. De hecho, la propuesta de Netflix ha coincidido en el tiempo con los intentos de Paramount Global por adquirir Warner Bros. Discovery en una operación que muchos actores del sector consideran más beneficiosa para la salud de la cadena de valor tradicional.
En definitiva, la promesa de una ventana de 45 días suena a bien, pero para ejecutivos como Gamble, el diablo está en los detalles. La pregunta clave ya no es si Netflix lanzará sus películas de WB en cines, sino cómo estructurará el resto de su calendario de ventanas de explotación. La comunidad de exhibidores demanda un plan claro y compromisos concretos, no solo declaraciones de intenciones. La confianza, una vez dañada, se recompone con transparencia en los detalles de los contratos. Mientras, el público observa cómo las guerras de estrategia corporativa pueden terminar definiendo, para bien o para mal, su propia experiencia como espectadores.
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