El impacto del cine nigeriano en el panorama internacional no deja de crecer, y su influencia se extiende más allá de la pantalla para insinuarse en las corrientes estéticas y de estilo que definen la moda global. La próxima entrega de una de sus franquicias más exitosas, The Black Book 2: Old Scores, promete continuar esta senda, no solo a través de su narrativa de venganza y justicia, sino también mediante el refuerzo de una identidad visual que ya ha cautivado a millones.
Detrás de esta continuación se encuentra Nicholas Weinstock, productor ejecutivo de la aclamada serie Severance, quien a través de su compañía Invention Studios se suma al proyecto en colaboración con Anakle Films, la productora del director y guionista Editi Effiong. Esta alianza internacional subraya un momento de efervescencia para el cine africano, donde las historias con arraigo local están conquistando audiencias masivas y la atención de la industria.
La primera película, estrenada en 2023 con un presupuesto ajustado que no superó el millón de dólares, se convirtió en un fenómeno de audiencia. Alcanzó el tercer puesto en las listas globales de Netflix, logrando posiciones entre las diez primeras en más de 69 países y superando los 20 millones de visualizaciones en todo el mundo. Su trama, protagonizada por Richard Mofe-Damijo en el papel de Paul Edima —un exasesino que se ha convertido en diácono—, aborda la corrupción policial y la búsqueda de redención tras el asesinato de su hijo, un relato que resonó por su crudeza y su profundidad emocional.
En Old Scores, el personaje de Edima retoma su lucha contra un sistema podrido, adentrándose en las complejidades de la justicia y el descontento social en la Nigeria contemporánea. Según Effiong, esta secuela trasciende la mera continuación de una trama; es la progresión de un movimiento que busca reafirmar la capacidad de las voces africanas para moldear el cine internacional. Por su parte, Weinstock ha destacado la singularidad de la franquicia, elogiando su calidad técnica, ambición narrativa y atractivo comercial mundial, situándola como un ejemplo de cómo la creatividad internacional puede igualar y superar los estándares tradicionales de Hollywood.
La participación de Weinstock en proyectos nigerianos no es circunstencial. Además de esta secuela, produce Clarissa, una adaptación moderna de la novela Mrs. Dalloway de Virginia Woolf, trasplantada al contexto nigeriano con un reparto estelar que incluye a Sophie Okonedo y David Oyelowo. Este compromiso refleja un interés creciente por parte de productores occidentales en las narrativas procedentes de África, reconociendo su potencial para trascender fronteras.
El éxito arrollador de The Black Book demuestra que las historias autóctonas, cuando están bien contadas, pueden generar conversaciones globales. Este fenómeno también permea la moda, donde los diseños, textiles y estilos presentados en estas producciones influyen en tendencias internacionales, popularizando la estética africana entre públicos diversos. La secuela, al profundizar en temas de identidad y resistencia, seguramente incorporará un strong>language visual que continuará inspirando a diseñadores y amantes de la moda en todo el mundo.
En un sector donde la originalidad es moneda corriente, The Black Book 2: Old Scores se erige como un referente de cómo el cine puede ser un vehículo de afirmación cultural y estética. Su producción, respaldada por nombres consagrados de la industria, augura una continuación que no solo entretendrá, sino que también consolidará el papel de Nigeria como epicentro de innovación narrativa y visual, con ecos directos en las pasarelas y el estilo urbano global.
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