En un guiño a la tradición que ella misma ha ayudado a redefinir, Edeline Lee decidió transformar lo que habitualmente es un desfile en una celebración de carácter bibliófilo. La diseñadora, conocida por su elegancia arquitectónica y su estatus como uno de los valores más sólidos de la moda independiente londinense, congregó a la crème de la industria en el Peninsula Hotel para presentar un volumen que conmemora sus quince años de trayectoria. El evento, lejos de seguir el ritmo marcado por un walking, discurrió entre el murmullo de una recepción matutina con vistas a Hyde Park, donde el café substituyó al soundcheck y las conversaciones giraron en torno a las páginas impresas.
El libro, un tomoe de casi cuatrocientas páginas editado por la reconocida periodista y locutora cultural Nancy Durrant, funciona como un archivo vivo de su proceso creativo. Recorre desde su colección de graduación en Central Saint Martins hasta sus proyectos más especiales, ofreciendo un relato cronológico que, según la propia Lee, buscaba hacer visible el trabajo colectivo detrás de una firma que empezó como un sueño personal. “Estos meses de producción han sido un tiempo de profunda reflexión”, confesó a los asistentes. “Una de las grandes intenciones de este volumen es demostrar la cantidad de manos y mentes que han moldeado este viaje”. En las próximas semanas, el ejemplar se verá ampliado con un insert que incluirá las imágenes de la colección otoño/invierno 2026, un guiño a la actualidad inmediata que la diseñadora no quiso omitir.
Precisamente esa colección, inicialmente pensada para la pasarela, fue el broche final a la jornada. Un grupo de modelos emergió entre los invitados para revelar las siluetas que marcarán la temporada. La paleta vibrante —con amarillo limón, naranja quemado y un azul cobalto intenso— convivió con la solidez de los tonos neutros. Las faldas de crepé plisado, los pantalones de estructura impecable y los vestidos con paniers y peplums demostraron la destreza de Lee para dialogar con la herencia —ese New Look revisitado— sin perder su voz contemporánea. Detalles como un volante grueso que remite a gruesos fideos de bucatini o un vestido de lentejuelas sin mangas con falda de aro aportaron una teatralidad contenida, muy en la línea de su estética.
Lee, que durante el evento departió amablemente con cada invitado, desgranó las claves conceptuales de la temporada. “El proceso de realizar el libro me obligó a mirar atrás, a reconocer la progresión de mis ideas”, explicó. “Esa retrospectiva influyó en ciertos patrones circulares, pero también quería jugar con volúmenes en 3D”. La colección, sin embargo, tiene un pilar práctico y democratizador: los pantalones. “Son una categoría en crecimiento para nosotros, y están diseñados para todo el mundo. No es necesario tener una talla 38 para llevarlos”, afirmó, subrayando un compromiso con la diversidad de cuerpos que poco a poco se ha convertido en seña de identidad de la casa.
Este doble lanzamiento —libro más colección— representa una reflexión estratégica de una diseñadora que, tras tres lustros, ha logrado el difícil equilibrio entre integridad artística y sostenibilidad comercial. Mientras otras etiquetas se debaten entre el fast fashion y el lujo inalcanzable, el camino de Edeline Lee —sostenido por la artesanía, una silueta reconocible y una comunidad de clientas fieles— se erige como un caso de estudio notable. El volumen no es solo un memorándum, sino un manifiesto gráfico de que es posible crecer sin perder la esencia, y de que, en moda, el pasado puede ser el mejor material para construir el futuro.



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