La diseñadora Kate Barton, conocida por su constante exploración en la intersección entre la moda y la innovación tecnológica, ha presentado un ambicioso proyecto que traslada la experiencia de prueba virtual a un ámbito público y comercial. Su última iniciativa, desarrollada en colaboración con la empresa Fiducia AI, consistió en una presentación inmersiva durante la Semana de la Moda de Nueva York, donde los asistentes pudieron interactuar con su colección de otoño 2026 a través de un sistema de simulación inteligente.
El evento combinó varias instalaciones multimedia. Una de ellas reproducía en pantallas de gran tamaño el material de campaña de la temporada, filmado con equipos de realidad virtual de Amazon, en el que modelos profesionales portaban las piezas de la colección frente a escenarios digitalmente creados. Según explicó Barton, la finalidad de esta estrategia no era sustituir la contemplación física de las prendas, sino compensar la fugacidad de un desfile tradicional. “Quería que se apreciaran en detalle los drapeados, las estructuras y cada costura, algo que en la pasarela se pierde por la velocidad”, afirmó.
El núcleo de la experiencia se ubicaba en un espacio diferenciado, equipado con pantallas verticales que utilizaban elSpeedShotX Visual AI Lens, una tecnología de Fiducia AI soportada por la infraestructura de IBM Watsonx, IBM Cloud e IBM Object Storage. El procedimiento era simple: el usuario elegía un conjunto en una interfaz, se situaba frente a la pantalla y una fotografía automatizada generaba una simulación hiperrealista de cómo quedaría la prenda en su cuerpo. La demanda fue alta, con colas sostenidas a lo largo de la jornada. Un aspecto notable fue la exactitud del algoritmo, que permitía a los participantes probarse la ropa sin necesidad de quitarse prendas exteriores, como abrigos de invierno, algo que Barton celebró como prueba de su refinamiento técnico.
El software va más allá de la mera simulación de vestimenta. Integra un agente conversacional de IA que responde en múltiples idiomas a preguntas sobre la trayectoria y valores de la marca, así como un reconocimiento visual entrenado para identificar y destacar las novedades de la colección. Las imágenes resultantes de la prueba pueden exportarse a través de un código QR, y el sistema ofrece una ficha técnica completa de cada artículo, incluyendo composición de materiales, precio unitario y descripción detallada.
Tras validar la herramienta en un entorno presencial, Barton la ha incorporado oficialmente a su tienda en línea, donde debutó con la línea de primavera 2026. “La tested en el evento para que la comunidad viera con sus propios ojos que esto es viable y representa el futuro del retail digital. Ahora, el verdadero desafío es medir su adopción cuando se accede a prendas que están disponibles para compra inmediata”, comentó la creadora.
Para facilitar su uso doméstico, Barton compartió algunas especificaciones técnicas: “La iluminación debe ser uniforme y frontal, la cámara ubicada a la altura de la cintura y el usuario posicionado a unos dos metros de la pantalla. El sistema incluye un temporizador de tres segundos y está optimizado para smartphones, aunque también funciona en equipos de escritorio con webcam”.
De cara al futuro, Barton planea enriquecer la plataforma con parámetros de personalización más exhaustivos y estudia su aplicación en eventos híbridos, tanto virtuales como físicos, para profundizar en la interacción con su audiencia. Quiere dejar claro que su apuesta tecnológica no es un sustituto del arte textil ni del contacto tangible, sino un complemento que amplifica las posibilidades de conexión entre el diseño y el consumidor. “Se trata de sumar capas de información y comodidad, nunca de restar valor a la artesanía”, sentenció.



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