En una clara estrategia de proyección internacional, el líder de la oposición canadiense, Pierre Poilievre, realizará su primer viaje oficial al extranjero este fin de semana, con una agenda que lo llevará a Londres y Berlín. Este movimiento diplomático se produce en paralelo a la extensa gira global del primer ministro, Mark Carney, evidenciando un renovado pulso en la escena geopolítica por el posicionamiento de Canadá.
Fuentes cercanas a la oficina de Poilievre confirmaron que el itinerario, que se detallará en las próximas horas, incluirá discursos públicos y encuentros con funcionarios europeos de alto nivel, aunque por el momento se mantienen en reserva los nombres específicos. El viaje del conservador está financiado íntegramente por donaciones al partido, un contraste marcado con los desplazamientos oficiales del gobierno, que corren a cargo del erario público y suelen realizarse en aeronaves de la Real Fuerza Aérea Canadiense.
Este navajeo internacional del jefe de la oposición, un terreno tradicionalmente dominado por el jefe de gobierno, no es del todo inédito. Su predecesor en el cargo, Andrew Scheer, viajó a India en 2018 tras una controvertida visita del entonces primer ministro Justin Trudeau, con el explícito objetivo de reparar lo que consideraba un deterioro de la relación bilateral. La acción de Scheer fue interpretada en su momento como un intento de proyectar una alternativa de gobierno en el escenario internacional, un guion que ahora parece repetirse con Poilievre en el continente europeo.
Mientras tanto, el primer ministro Carney se encuentra inmerso en una ambiciosa gira de diez días por la región Indo-Pacífico, con escalas previstas en India —donde visitará Mumbai y Nueva Delhi—, Australia y Japón. Su gabinete enfatiza que el eje de esta visita es reforzar los lazos de defensa y seguridad con Nueva Delhi, en un momento de creciente tensión geopolítica. Carney ya había levantado expectativas con rápidos viajes a Londres (para reunirse con Keir Starmer) y Berlín (con Friedrich Merz) en sus primeros meses en el poder, superando en volumen de desplazamientos a sus predecesores inmediatos, Trudeau y Stephen Harper, en su primer año.
La coincidencia de estos dos viajes de alto nivel subraya la importancia que ambas facciones políticas conceden a la diplomacia exterior. Para el gobierno de Carney, se trata de reafirmar el compromiso de Canadá con aliados tradicionales y economías emergentes. Para la oposición de Poilievre, representa una oportunidad para presentar su visión de política exterior y construir puentes con conservadores europeos como Merz y Starmer, quienes ya demostraron su influencia al participar en la cumbre del G7 celebrada en Canadá el pasado junio. La carrera por definir la voz de Ottawa en el extranjero acaba de empezar, y el escenario global ya está siendo testigo de sus primeros compases.



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