El ex astro de la NHL Ron Duguay y su batalla contra el cáncer: entre la medicina convencional, las terapias alternativas y el coste económico
La vida del icónico delantero de los New York Rangers, Ron Duguay, ha dado un giro dramático en el último año. A sus 68 años, el que fuera una de las figuras más carismáticas y reconocibles del hielo norteamericano libra en la actualidad una lucha silenciosa y formidable contra un cáncer de colon en estadio avanzado, una circunstancia que su familia ha decidido hacer pública recientemente para buscar el apoyo necesario.
El origen de esta compleja trayectoria médica se sitúa hace aproximadamente doce meses, cuando una serie de alarmantes síntomas condujeron al diagnóstico de un tumor maligno en el colon. Desde entonces, la enfermedad ha exigido intervenciones quirúrgicas de alta complejidad que han incluido la extirpación del apéndice y la vesícula biliar, procedimientos que han mermado considerablemente la robusta constitución del deportista. Su estado actual requiere un desplazamiento rutinario desde su residencia en Florida hacia un centro especializado en el condado de Orange, California, cada dos semanas, en un esfuerzo continuo por contener la progresión de la patología.
Frente a un pronóstico definido como grave, el enfoque terapéutico adoptado por Duguay se aleja de los protocolos unívocos. Su estrategia, conocida como oncología integrativa, combina la quimioterapia estándar en una institución referente como City of Hope con una batería de treatments complementarios no cubiertos por los seguros médicos. Entre estas opciones alternativas se cuentan intervenciones quirúrgicas adicionales en hígado e intestino, terapia de ozono sanguíneo, sueros intravenosos de vitaminas y el uso de fármacos como la ivermectina, todos ellos con un coste fuera de lo común y que generan un significativo desembolso económico.
Precisamente la dimensión financiera de este combate ha llevado a sus hijas, Shay Thomas y Amber Stavros, a crear una campaña de recaudación en la plataforma GoFundMe. La iniciativa nace de la constatación de que, pese a la estimación de su patrimonio en torno a los tres millones de dólares, acumulados durante su carrera en la NHL y posterior trayectoria mediática, los gastos derivados de los viajes constantes, los alojamientos y, sobre todo, las terapias no incluidas en las pólizas de seguro, han comenzado a erosionar su estabilidad económica. La familia subraya que el orgullo de Duguay le impedía solicitar ayuda, pero las circunstancias actuales lo hacen imperativo.
En medio de este tornado médico y logístico, una figura de relieve público se ha erguido como pilar emocional y de cuidado práctico: Sarah Palin. La ex gobernadora de Alaska, pareja sentimental de Duguay desde 2022, ha sido descrita por fuentes cercanas como una presencia constante en las estancias hospitalarias, encargándose de tareas tan íntimas como alimentarle, lo que evidencia un nivel de compromiso personal que trasciende lo público. Esta red de apoyo privada contrasta con la exposición mediática que ambos han tenido a lo largo de su relación.
Sin embargo, el optimismo se mantiene en una cuerda floja. Recientes revisiones médicas han indicado un repunte en los marcadores tumorales, un indicador que ha desviado la atención familiar hacia nuevas posibilidades terapéuticas fuera de las fronteras de Estados Unidos. La exploración de opciones internacionales se presenta ahora como una vía para optimizar las probabilidades de éxito, en un cálculo que mezcla la desesperación con la búsqueda de cualquier ventaja posible.
El caso de Duguay ilustra, en primer plano, la intersección crítica entre salud de alto riesgo, innovación médica no reglada y la realidad del sistema de seguros estadounidense. Para el espectador, también ofrece una dimensión menos conocida de una figura del deporte: la fragilidad que sobreviene tras el retiro y cómo incluso un patrimonio considerable puede resultar insuficiente ante una enfermedad prolongada y compleja. Su determinación declarada de extraer de esta experiencia un legado que ayude a otros refleja un intento por dotar de significado a un trance que, por ahora, está lejos de encontrar una solución clara. La batalla continúa, librada en quirófanos, clínicas de terapias experimentales y, cada vez más, en la fría contabilidad de los gastos médicos.
«



GIPHY App Key not set. Please check settings