Block, la empresa de Jack Dorsey, anuncia el mayor recorte de su historia: 4.000 despidos a pesar de récords de ganancias, y apunta a la inteligencia artificial como razón de fondo
En un movimiento que ha sacudido los cimientos del sector financiero tecnológico, la compañía fundada por Jack Dorsey, Block —matriz de servicios como Square, Cash App y Tidal—, ha confirmado la eliminación de más de 4.000 puestos de trabajo, reduciendo su plantilla global en más del 40%. Esta drástica medida se produce en un contexto de resultados financieros récord, con una ganancia bruta de 2.870 millones de dólares en el último trimestre, un 24% superior a la del año anterior. La paradoja ha generado un intenso debate: la compañía atribuye el ajuste a una transformación estructural impulsada por la inteligencia artificial, mientras que analistas y voces críticas señalan a una sobre-expansión previa y a fallos en la gestión.
La justificación principal, expuesta por Dorsey en una comunicación interna filtrada a la prensa, desdibuja el concepto tradicional de empresa. Según el ejecutivo, no se trata de una corrección por dificultades económicas, sino de una redefinición del modelo de trabajo. «Las herramientas de inteligencia que estamos creando y utilizando, combinadas con equipos más pequeños y planos, están permitiendo una nueva forma de construir y dirigir una compañía», afirmó. Dorsey optó por un recorte inmediato y profundo en lugar de una disminución progresiva, argumentando que las rondas sucesivas de ajustes minan la moral y la confianza. Su visión apunta a una estructura «nativa en inteligencia», donde la automatización y los sistemas de IA autónomos (agentic AI) asumen funciones que antes requerían grandes equipos humanos.
El plano tecnológico revela una hoja de ruta ambiciosa. Block está reorientando toda su pila operativa hacia lo que denomina «infraestructura de IA agéntica». Esto implica cuatro pilares: capacidades para que los clientes construyan sobre su plataforma, inteligencia proactiva que anticipe necesidades (ejemplo citado: Moneybot), modelos de inteligencia para acelerar la velocidad de producto y un sistema de orquestación operativa para la toma de decisiones internas y gestión de riesgos. La apuesta es clara: sustituir jerarquías de gestión intensivas en personal por algoritmos que coordinen y optimicen procesos.
Los resultados financieros que sustentan esta decisión provienen del fuerte rendimiento de sus productos estrella. Cash App, con un crecimiento en ganancias brutas del 33% interanual hasta 1.830 millones de dólares, y Square, que registró su mejor año en volumen de nuevos negocios, son los motores principales. Innovaciones como Cash App Green —programa para 125 millones de trabajadores por cuenta propia— y la integración de Square AI en su panel de control para vendedores, junto con un explosivo aumento del 223% en préstamos al consumo a través de Cash App Borrow, muestran un ecosistemaDinámico y en expansión. Por primera vez, la compañía superó el llamado «Rule of 40», un indicador clave de salud financiera que suma el crecimiento de la ganancia bruta y el margen de operación ajustada.
Sin embargo, la comunidad de analistas y emprendedores ha recibido con escepticismo la narrativa centrada en la IA. Muchos recuerdan que Block multiplicó su plantilla por más de tres entre 2019 y 2022, en plena euforia post-pandemia. «Deshacer menos de la mitad de una contratación masiva insostenible tiene más que ver con incompetencia gerencial que con que la IA vaya a quitarte el trabajo», comentó un inversor conocido en redes sociales. Otros comparan la jugada con la de Elon Musk en Twitter, donde un recorte del 80% precedió a las herramientas de IA generativa actuales. La discusión trasciende el caso concreto: si la explicación es real o no, el precedente es innegable. La reacción del mercado fue elocuente: las acciones de Block se dispararon más de un 24% tras el anuncio, enviando una señal poderosa a los consejos de administración de otras empresas públicas. La presión para adoptar recortes estructurales en nombre de la eficiencia impulsada por IA se ha intensificado de forma repentina.
El coste humano de la operación es considerable. De una plantilla superior a 10.000 personas, solo quedarán cerca de 6.000. El paquete de indemnización incluye 20 semanas de salario más una por año de antigüedad, consolidación de acciones hasta mayo y un fondo de transición de 5.000 dólares. Dorsey prometió canales abiertos para despedidas «más humanas que eficientes», un detalle que no ha mitigado las críticas por la magnitud y la Synchronización con un trimestre récord.
Para los líderes empresariales, este caso constituye un punto de inflexión. El paradigma de «crecimiento a cualquier coste» que dominó la última década en tecnología parece estar dando paso a una medición del valor basada en la relación entre resultados y herramientas nativas en inteligencia. Los ejecutivos deben auditar sus flujos de trabajo para identificar dónde la IA agéntica puede consolidar roles y aplanar estructuras, antes de que la presión del mercado force reacciones más caóticas. Algunas voces apuntan a que, si una compañía con 6.000 empleados puede generar más de 12.200 millones de dólares en ganancia bruta, el estándar de eficiencia organizacional se ha redefinido para siempre. Políticas como la impuesta por el CEO de Shopify —exigir demostrar que no se puede avanzar con IA antes de solicitar más personal— podrían generalizarse. La lección, más allá de los despidos concretos, es que la disrupción en los modelos de trabajo ya no es futura: es el presente, y su velocidad supera con creces las previsiones.



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