La convergencia entre la inteligencia artificial y la industria de la moda está alcanzando un punto crítico con el lanzamiento de una herramienta que promete redefinir los procesos creativos y operativos de las marcas. Perplexity, la empresa de búsqueda impulsada por IA valorada en 20.000 millones de dólares, ha presentado Computer, un agente que coordina hasta diecinueve modelos especializados para ejecutar flujos de trabajo complejos de forma autónoma. Con un precio de 200 dólares mensuales, esta plataforma, inicialmente disponible para sus suscriptores premium, surge en un momento en que las casas de moda buscan optimizar desde el diseño hasta la gestión de inventarios mediante tecnologías avanzadas.
Computer opera como un «trabajador digital multipropósito», capaz de descomponer objetivos de alto nivel —como conceptualizar una colección cápsula, analizar tendencias globales o planificar campañas de lanzamiento— en subtareas asignadas automáticamente al modelo más competente para cada una. Su núcleo utiliza el motor de razonamiento de Claude Opus 4.6 de Anthropic para lógica y programación, Gemini de Google para investigación profunda, Nano Banana para generación de imágenes y Veo 3.1 para video, entre otros. Este enfoque modular contrasta con soluciones anteriores que dependían de un único modelo, como el caso de OpenClaw, que requiere acceso local a los dispositivos del usuario y plantea riesgos de seguridad significativos.
La especialización de los modelos es el pilar sobre el que se construye esta tecnología. Los datos internos de Perplexity revelan un cambio drástico en el uso empresarial: mientras en enero de 2025 más del 90% de las tareas se concentraban en dos modelos, un año después ningún modelo superaba el 25% de utilización. Esto refleja una madurez en la que cada sistema destaca en áreas concretas. Para la moda, Claude sobresale en desarrollo de software para plataformas de comercio electrónico o gestión de datos, Gemini en investigación de mercados y análisis de tendencias, y los modelos de generación de imágenes en bocetos iniciales o visualizaciones de producto. Esta diversificación permite a las marcas integrar lo mejor de cada IA sin comprometer la coherencia del resultado final.
La decisión de Perplexity de operar íntegramente en la nube responde a lecciones aprendidas de incidentes como el ocurrido con OpenClaw, donde un agente autónomo borró accidentalmente el correo de un investigador. Computer se ejecuta en un entorno aislado, evitando que fallos o accesos no autorizados afecten a los sistemas locales de las empresas. Esta arquitectura facilita su invocación desde cualquier dispositivo, sin requerir configuración técnica avanzada, algo crucial para estudios de diseño o departamentos de marketing con recursos limitados. Según ejecutivos de la compañía, su agente de navegador registra un uso tres a cinco veces superior al de soluciones comparables, a pesar de su menor base de usuarios.
El crecimiento económico de Perplexity valida su apuesta por la orquestación. En 2025, sus usuarios aumentaron 3,7 veces y sus ingresos 4,7 veces, impulsados por suscripciones y un incipiente negocio empresarial gestionado por un equipo de ventas de solo cinco personas. El 92% de las empresas del Fortune 500 ya tienen empleados que utilizan su versión gratuita, lo que abre puertas a conversaciones de adopción corporativa. Lo notable es que la compañión rechaza la publicidad como modelo de negocio, argumentando que compromete la precisión —un factor crítico para marcas que requieren datos veraces sobre tendencias o consumidores— y aún no ha monetizado sus integraciones de comercio.
Un elemento estratégico menos visible es su API de búsqueda, adoptada por cuatro de las «Magníficas Siete» tecnológicas.Esta infraestructura está optimizada para que las IAs consuman fragmentos de información directamente, no para humanos que revisan enlaces, lo que acelera procesos como el análisis de desfiles o el monitoreo de competidores. Perplexity ha eliminado su dependencia de APIs externas y ha ajustado modelos de código abierto chinos para eliminar contenidos propagandísticos, creando un bucle de retroalimentación donde cada consulta mejora futuras respuestas.
No obstante, el camino está plagado de litigios. La demanda de Dow Jones y The New York Post, así como la de Amazon por su función como agente de compras, ponen en jaque su modelo de negocio. Perplexity replica que citar fuentes no implica rastrearlas directamente y compara los ataques a sus agents con resistencias históricas a innovaciones como la radio. Para la moda, donde los diseños y las imágenes son propiedad intelectual sensible, estos debates son cruciales: ¿hasta qué punto una IA puede usar referencias de otras marcas para inspirar colecciones sin infringir derechos?
La propuesta de Perplexity invita a replantear la estrategia tecnológica de las empresas de moda. ¿Es mejor apostar por un ecosistema cerrado de un único proveedor de IA, o adoptar una orquestación que aproveche lo mejor de cada modelo? La especialización acelerada de las IAs sugiere que la segunda opción ofrece ventajas competitivas. Con un evento para desarrolladores programado en marzo y planes de expansión a usuarios profesionales, Computer podría convertirse en el estándar para quien busque integrar inteligencia artificial de manera flexible y segura. La moda, siempre a la vanguardia de la expresión, parece destinada a absorber esta ola de innovación, pero deberá navegarla con cuidado en un panorama legal aún incierto.



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