Zendaya se ha consolidado como una de las figuras más influyentes del vestuario contemporáneo en Hollywood, una estrella cuyas elecciones de estilo, desde la alfombra roja de Venecia hasta Los Ángeles, son fruto de una meticulosa colaboración con su estilista de confianza, Law Roach. Su capacidad para mezclar audacia con una elegancia casi arquitectónica la ha convertido en un referente obligado para analistas y creadores de tendencia. Este año, con una agenda cinematográfica repleta de estrenos esperados como «The Drama», «The Odyssey» y «Dune: Parte Tres», además del regreso de «Euphoria», su vestuario —y, por ende, su calzado— volverá a ser objeto de escrutinio y admiración.
La versatilidad es, según expertos del sector, su mayor arma. Diseñadores como Chiso Osuji, de Zena Ziora, destacan su habilidad para transitar con naturalidad entre la alta costura y un estilo más urbano. La periodista y autora Teri Agins va más allá: «Es original, nada recargado ni disfrazado. Tiene un flair innato y siempre elige siluetas que favorecen su figura». Este criterio se extiende con especial rigor al calzado, un territorio donde Zendaya ha forjado una narrativa personal tan potente como sus interpretaciones en pantalla.
Su relación con los zapatos de tacón alto comenzó pronto, de la mano de Law Roach, quien la introdujo en el icónico modelo So Kate de Christian Louboutin, con sus 120 milímetros de altura. Desde entonces, ha lucido este diseño en innumerables versiones: charol negro clásico, impecable blanco durante la gira de «Challengers», e incluso un dorado metálico para honrar el estilo de Cher con un vestido de Bob Mackie. Esta devoción por la maison francesa no es casual; en 2016, cuando lanzó su propia línea, Daya by Zendaya (en colaboración con Titan Industries, que recibió el premio Launch of the Year en los FNAA), confesó su obsesión: «Si vieras mi armario, es excesivo. Soy fanática de Louboutin». Aunque su línea propia ya no está activa, su lealtad a la marca persiste, alimentando especulaciones sobre posibles inspiraciones en sus Looks, como el lanzamiento del modelo Miss Z en 2025, que la casa atribuyó a la Generación Z pero que muchos vincularon con la actriz.
Los cimientos de esta pasión se hundían en su infancia. En aquella misma entrevista de 2016, Zendaya reveló: «Mi madre nunca usó tacones; mide 1,83 y siempre fue cohibida. En cambio, yo estaba obsesionada. Iba al clóset de mi abuela y me probaba sus zapatos, por grandes que fueran, y caminaba por todas partes». Esa mezcla de herencia familiar y rebeldía personal marcó su camino.
Durante la década de 2010, mientras su estrella ascendía, su zapatero evolucionó más allá del stiletto. Dominaron las sandalias con estructuras geométricas (caged sandals) y las plataformas, siluetas que también tradujo en su colección Daya. Para eventos informales o sobre el escenario, desplegó un notable repertorio de sneakers, como los Nike Air Jordan Retro High OG en la exitosa gama «Chicago», vistos en la fiesta de Casper + NCLUSIVE de 2015.
Esa faceta deportiva cristalizó recientemente con un paso lógico: su designación como embajadora global de la marca suiza On en 2024. Fruto de esa alianza, Zendaya y Law Roach co-diseñaron el modelo Cloudzone Moon, una revisión que incorpora una malla transpirable, acolchado en el talón y la puntera, y la tecnología de amortiguación CloudTec en una suela esculpida. La campaña, con un estética de colores tierra y movimiento, subraya suイメージ de mujer activa y sofisticada.
En sus apariciones más recientes, la actriz ha optado por una執着 en el minimalismo de alto impacto. Para la gala del Met 2025, eligió platforms de seis pulgadas de Jimmy Choo; para el desfile de Louis Vuitton en París, unos pumps plateados de la firma; y en los Globos de Oro del mismo año, unos pumps de satén naranja personalizados, en línea con su rol de embajadora de la casa. Estos looks, depurados y de una confianza absoluta, demuestran que su evolución no es una renuncia al drama, sino su refinamiento.
La trayectoria de Zendaya en el calzado es, en esencia, el relato de una afirmación personal. Desde los zapatos descalzados de su abuela hasta las plataformas de diseñador, cada elección ha sido un paso calculado en la construcción de un mito moderno. Este 2026, con una avalancha de proyectos cinematográficos y televisivos, el mundo espera con atención qué nueva silueta o textura llevará en sus pies. Lo único seguro es que, bajo la guía de Roach, no será un mero accesorio, sino una pieza clave de su discurso.



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