La colección Ermanno Scervino para la temporada otoño-invierno 2026 presentada en Milán se erigió como un ejercicio de elegancia contradictoria, fusionando el glamour cinematográfico de Hollywood en los años cincuenta con la precisión interpretativa de la sastrería británica, siempre bajo una impronta inconfundiblemente italiana. El resultado fue una propuesta que equilibraba el lujo más exquisito con una sensualidad contenida, dedicada de manera explícita a la figura femenina contemporánea. En el ambiente, la banda sonora con temas de Mina y la presencia de la cantautora italiana Giorgia en el front row subrayaban ese homenaje a la mujer actual.
El propio diseñador, con más de dos décadas de trayectoria, explicó que su objetivo era sintetizar en una sola colección todos los elementos —siluetas, tejidos y técnicas— que han definido su legado, pero reinterpretados con mirada renovada. “Son las piezas que he amado y trabajado durante 25 años. Quise mezclarlas y observarlas desde una perspectiva distinta”, admitió Scervino, consciente de que apostar por tal eclecticismo suponía un riesgo lejos de lo predecible: “No es lo mismo presentar un clásico traje gris en pasarela”.
La inspiración en la estética de los años cincuenta se materializó en abrigos de pelo de leopardo, ajustadas faldas lápiz de astrakán y chaquetas a juego. Los suéteres de cachemira con escote off-the-shoulder, adornados con lazos o pequeños volantes, se combinaron con faldas amplias de organza en tonos neutros etéreos—rosa palo y crema—o con vestidos largos brillantes. Las siluetas, en su mayoría, se caracterizaron por suavidad en los bordes, líneas esbeltas y un aire que remitía más al New Look de Dior o a las heroínas hitchcockianas que a la desenfadada estética de “Grease”.
La sastrería, pilar de la casa, se reinterpretó con una actitud relajada. Trajes de cuadro Príncipe de Gales y de tweed Donegal, con hombros marcados pero silueta fluida, desfilaron junto a abrigos largos de cachemira ultraligera que incorporaban detalles de inspiración militar. El estilismo buscaba romper códigos: muchas de estas piezas formales se calzaron con botas cowboy de tacón bajo, algunas incrustadas con cristales, introduciendo un toque de fantasía similar al de un espectáculo de Las Vegas.
Incluso los vestidos slip, tendencia omnipresente en las pasarelas internacionales, adquirieron en las manos de Scervino una elegancia recatada. Lejos de propuestas cortas o transparencias extremas, el diseñador optó por un modelo largo de encaje y seda con torso estructurado, y por superponer un grueso suéter-capa de color crema sobre un vestido corto rosa. La modernidad se evidenció también en la combinación de Looks más sensuales y los abrigos de pelo sintético exuberante con slippers brillantes o zapatos de tacón bajo, gesto que subraya la apuesta por una sofisticación sin esfuerzo.
En definitiva, Ermanno Scervino desplegó en su colección Fall 2026 un discurso coherente sobre la femineidad actual, donde la técnica depurada y el dominio de los textiles se ponen al servicio de una ropa bella, factible y llena de matices. La recepción en el desfile, con figuras como Giorgia en primera fila, confirmó que esta mezcla de herencia y audacia encuentra eco en un público que valora la artesanía y la personalidad en igual medida.



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