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Barry Diller señala a Ellison y el legado tóxico de Weinstein

En la gala de los premios que otorga la Producers Guild of America, celebrada el pasado sábado, la entrega del Premio Hito al productor Jason Blum estuvo marcada por los ácidos comentarios de Barry Diller, veterano ejecutivo de medios y encargado de presentar el galardón. Diller, presidente del conglomerado IAC y con una trayectoria que incluye haber dirigido Paramount Pictures y Fox, no solo elogió al homenajeado, sino que aprovechó para lanzar pullas contra一些 figures de la industria y la propia asociación.

Blum, fundador de Blumhouse Productions y responsable de éxitos del cine de terror como Paranormal Activity, Insidious o The Purge, ha construido su carrera pionera en producciones de ultra bajo presupuesto que, contra todo pronóstico, se convierten en fenómenos comerciales. Su modelo, basado en dar libertad creativa a los directores y arriesgarse con historias que las majors suelen desdeñar, fue puesto como ejemplo de perseverancia en un entorno donde, según Diller, «Hollywood es una máquina diseñada para distraerte, con constantes ofertas de presupuestos mayores, proyectos más prestigiosos o franquicias prometedoras».

Precisamente, en su discurso de aceptación, Blum abordó la actual discusión sobre la inteligencia artificial y su papel en la producción audiovisual. «Vivimos en una era en la que los algoritmos presumen de poder predecir el éxito», declaró el productor. «Pero hay algo que las máquinas no pueden replicar: la pasión y el gusto del productor». Como prueba, citó el caso de Heated Rivalry, una serie romántica de hockey sobre hielo con temática gay, sin estrellas reconocidas y de modesto presupuesto, que se ha convertido en un sorprendente éxito. «Un algoritmo habría gritado ‘no la hagas'», afirmó Blum, subrayando que este tipo de apuestas arriesgadas son las que requieren la intuición y el compromiso de un productor humano.

Los comentarios más explosivos de la noche llegaron de boca de Diller durante su introducción. En alusión a David Ellison, actual máximo responsable de Paramount y noticia reciente por la megafusión con Warner Bros. Discovery, Diller espetó: «Samuel Goldwyn, Adolph Zukor, Jack Warner: ¿qué habría pensado Jack Warner al saber que le sucedió un piloto de acrobacias?» Ellison, que además de ejecutivo es piloto licenciado en helicópteros y aerobática, fue blanco de una sarcástica comparación con los legendarios estudiosos de Hollywood.

Pero Diller no se detuvo ahí. En un momento que generó risas y murmullos en la sala, añadió: «La sucesión no es la más obvia: DeMille, Disney y ahora Blum. Aunque también le dieron este premio a Harvey Weinstein y Les Moonves». Con ello, el ejecutivo recordaba a algunos de los anteriores galardonados con el Premio Hito cuyas carreras terminaron manchadas por escándalos, poniendo en entredicho el historial de la própria guild.

El humor siguió cuando Diller bromeó sobre la famosa «tacañería» de Blum. «DeMille hacía películas por 15.000 dólares y Blum repitió la hazaña casi cien años después», dijo, refiriéndose al ejemplo de Paranormal Activity, filmada con esa cifra y que recaudó cerca de 200 millones. «No es una caracterización, es un atributo definitorio». No obstante, Diller destacó que, más allá de la eficiencia económica, Blum ha logrado «ayudar a artistas a contar historias y, de paso, a ganar mucho dinero».

La amistad de décadas entre ambos fue otro punto recurrente. Diller reconoció que, pese a no ser fan del cine de terror, admira a Blum por haber encontrado su rumbo tras una etapa trabajando para los hermanos Weinstein en Miramax. «Es un hombre renacentista», lo definió, alabando su honestidad y perseverancia. Blum, por su parte, agradeció emocionado a Diller, a quien calificó como «mentor y alguien que ha cambiado mi vida en infinidad de formas».

El premio, por tanto, no solo celebra la trayectoria de un productor que ha redefinido el modelo de financiación en Hollywood, sino que también sirvió como plataforma para reflexionar sobre los valores de la industria en tiempos de algoritmos y fusiones masivas. En un contexto where las figuras de Ellison, Weinstein o Moonves simbolizan los excesos y las polémicas del poder, la historia de Blum —construida desde la independencia y el riesgo controlado— ofrece una narrativa alternativa que, como sus películas, demuestra que a veces el camino menos transitado es el que conduce al éxito.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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