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Gattinoni renace en Milán con moda blanca en medio de crisis globales.

El escenario de la moda contemporánea ofrece estos días un punto de encuentro esencial en Milán, donde la feria White Milano no solo se consolida como plataforma internacional, sino que también se convierte en el escaparate perfecto para revivir el legado de una de las casas italianas con más gloria: Gattinoni. En un contexto económico global marcado por la incertidumbre comercial y las tensiones geopolíticas, la feria ha servido como respiro y termómetro de las oportunidades que emergen en mercados como el de Oriente Medio, al tiempo que ha puesto en primer plano la reinvención de un.icono del.style italiano.

La historia de Fernanda Gattinoni, la fundadora, es inseparable de la edad de oro del cine hollywoodiense en Roma. Durante la era de «La Dolce Vita», vistió a leyendas como Audrey Hepburn, Ingrid Bergman y Gina Lollobrigida, llegando a recibir una nominación al Oscar por el vestuario de «Guerra y Paz» en 1956. Su firme carácter, que la llevó a rechazar una oferta de Coco Chanel para unirse a su taller de París en los años veinte, forjó una casa independiente desde finales de la década de 1940. Tras su fallecimiento en 2002, la marca evolucionó con la incorporación de su hijo Raniero, quien falleció en 1993, justo cuando la casa iniciaba su andadura en la moda prêt-à-porter.

Hoy, el relevo lo toma la familia Filippucci, activa en el sector del punto desde su adquisición en 2005 a través de la empresa Phoenix 1946 Srl. Bajo la dirección de Manuel Filippucci y la visión creativa del diseñador Luigi Filippo Morelli, Gattinoni emprende una modernización sin perder su esencia. «La idea era traducir esta herencia en algo para una mujer real», explicó Morelli, señalando piezas como una camisa de esmoquin con una sastrería arrugada intencionada. La colección otoño-invierno 2026 presentada en White Milano se caracteriza por una sastrería depurada, drapeados etéreos y un trabajo excepcional con lana virgen y cachemira 100%.

El evento, que coincidió con la Semana de la Moda Femenina de Milán, recreó un ambiente inmersivo donde se proyectaron filmes históricos con los diseños más icónicos de Gattinoni. Entre las piezas destacadas, los vestidos usados por Anita Ekberg en «La Dolce Vita» o Audrey Hepburn en «Guerra y Paz» atrajeron a los profesionales del sector. Esta retrospectiva no solo fue un homenaje, sino un puente hacia el presente, demostrando que el refinamiento clásico puede dialogar con las necesidades de la mujer actual.

Paralelamente, White Milano refuerza su positioning estratégico con una apuesta decidida por Oriente Medio. La feria, propiedad de M. Seventy, firmó en octubre de 2025 un acuerdo con la Comisión de Moda de Arabia Saudí para abrir un espacio permanente, The Circle, en Riyadh, dentro del complejo Misk City. «La ubicación prestigiosa que nos han cedido es espaciosa y elegantemente amueblada, lo que nos permite desarrollar numerosas actividades para nuestros clientes dirigidas a la introducción comercial de marcas internacionales en los mercados del Golfo», afirmó Brenda Bellei, CEO de White Milano y M. Seventy. Esta alianza se fraguó tras la irrupción de la comisión saudí en la feria en 2022, su primer evento mayorista comercial, marcando una relación cada vez más estrecha.

Los números de esta edición respaldan el optimismo: más de 300 marcas participaron, un 10% más que en febrero de 2025, con un 46% de propuestas internacionales. Compradores de Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos, China, Japón, Brasil o Azerbaijan se dieron cita, evidenciando el carácter global del certamen. Sin embargo, el sector no ignora los vientos en contra. La presidenta y cofundadora de M. Seventy, Massimiliano Bizzi, señaló que las boutiques dentro de establecimientos de hospitalidad de lujo ya no son meros espacios accesorios, sino «puntos de referencia para el consumidor global que busca productos distintivos durante sus viajes». Plataformas como White Milano, dijo, «permiten a las marcas conectar con compradores del sector hotelero, ampliando oportunidades más allá de los canales tradicionales».

Entre las propuestas que captaron la atención, sobresalió la de Ibeliv, una marca malgache que presenta una colección lifestyle de bolsos y sombreros en cuero trenzado y raffia. Fundada en 2015 con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las mujeres en Madagascar, ahora emplea a 4.000 personas y es el mayor fabricante de raffia de la isla. «Estaba cansado de que hicieran bolsos de raffia sin acreditar jamás a Madagascar», confesó su fundador, Liv Ramanandraibe, tras dejar una carrera en finanzas. Su éxito, con presencia en 800 tiendas mundiales -principalmente en Francia, Italia y Alemania- y espacios de lujo como el Monte Carlo Beach Club, subraya cómo la autenticidad y la historia pueden ser poderosos resilientes comerciales.

También brillaron propuestas como Susan Fang, con sus textiles experimentales y técnicas escultóricas; Lucille Thievre, parisina y especializada en jerséis de punto que priorizan el drapeado natural; o la chic Inès de la Fressange y laouterwear de lujo Olivia V. Los compradores seekían piezas con «personalidad, visión y una calidad que justifique el precio», según Uberta Zambeletti, de la tienda milanesa Wait and See, cuyo rango de precios al por menor oscila entre 50 y 700 euros. «Encontramos más color que en general en las salas de exposición. Esta temporada las paletas suelen ser más conservadoras, mientras que en White Milano vi marcas internacionales más audaces, no solo en colores sino también en estampados», destacó.

En cuanto a tendencias, Yayoi Takemi, del grupo minorista japonés Baycrews, apuntó a chaquetas de sastrería y prendas de punto con detalles brillantes y lamé para dar luminosidad a las telas de invierno. En la paleta cromática, el verde Kelly, el burdeos y el rosa conviven con blancos rotos y beiges para «acentuar la feminidad con suavidad». Esta búsqueda de toques escapistas, incluso en las colecciones de entretiempo, refleja un anhelo del consumidor por piezas que ofrezcan distinción y emoción en un mundo gris.

White Milano, pues, se erige como un faro en medio de la tormenta. Su crecimiento, su alianza con Oriente Medio y la calidad de sus propuestas demuestran que, даже amidst global challenges, la moda encuentra caminos a través de la autenticidad, la innovación y la capacidad de contar historias que resuenan más allá de las pasarelas. El legado de Gattinoni, revisitado con mirada contemporánea, es solo un ejemplo de cómo el pasado puede iluminar el futuro en una industria en constante evolución.

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Escrito por Redacción - El Semanal

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