La demanda de calzado deportivo para uso cotidiano, especialmente zapatillas, experimenta una desaceleración significativa en el mercado europeo, según revelan análisis recientes del sector. Este fenómeno, lejos de ser un contratiempo pasajero, apunta a una reconfiguración profunda en las preferencias de los consumidores y en la estrategia de las principales marcas.
Un informe basado en conversaciones con ejecutivos de Sport 2000, uno de los mayores minoristas de artículos deportivos del continente con más de 3.000 establecimientos y una facturación de 5.300 millones de euros en 2025, detalla que las zapatillas de estilo lifestyle pasaron de representar el 25% de sus ventas en 2024 a entre el 18% y 19% el año pasado. Esta caída se produce en un contexto de inventarios elevados y promociones agresivas que se prevén prolonguen al menos hasta la primera mitad de 2026, erosionando márgenes y expectativas de crecimiento.
La situación es particularmente notable en gigantes como Nike. Según fuentes del sector, la decisión de la firma de reducir su presencia en el canal mayorista antes de la llegada de su actual CEO, Elliott Hill, dejó un vacío que competidores como Hoka, Puma, New Balance y On supieron aprovechar al ganar espacio en las estanterías de los detallistas. Aunque las innovaciones técnicas de Nike son elogiadas, su impacto en la demanda masiva en precios intermedios no se ha materializado de forma significativa en las tiendas europeas. Adidas, por su parte, también sufre una “desaceleración material” en esta categoría, tal como reconoció su CEO, Bjørn Gulden, al presentar resultados del cuarto trimestre. Gulden advirtió que el crecimiento en 2026 se limitará a dígitos simples altos, atribuyendo parte de la presión a un exceso de producto con descuentos en Europa y América, donde los minoristas, temerosos de perder impulso en ventas, recurren a ofertas constantes.
Este escenario de promociones generalizadas coincide con un cambio tangible en el comportamiento del consumidor. Los analistas detectan un retorno a estilos más formales, con una preferencia creciente por siluetas como las bailarinas o los modelos tipo Mary Jane, en detrimento de las zapatillas deportivas como opción predeterminada para el día a día. Este giro hacia lo “más elegante” sugiere que el declive del lifestyle sneaker no es solo cíclico, sino estructural, vinculado a una revalorización de la vestimenta más cuidada incluso en contextos informales.
El evento deportivo más esperado, la Copa Mundial de 2026, podría ofrecer un respiro temporal, especialmente para Nike como socio oficial. Sin embargo, expertos como el analista Laurent Vasilescu, de BNP Paribas, estiman que su efecto en los ingresos será marginal y puntual, insuficiente para revertir la tendencia de fondo.
Frente a este panorama, las marcas emergentes de calzado encuentran una ventana de oportunidad. Al no arrastrar la inercia de los gigantes, su agilidad y propuestas diferenciadas les permiten captar cuota de mercado con mayor facilidad. Analistas prevén que estas firmas sigan ganando terreno en los próximos años, especialmente si saben capitalizar el apetito por diseños que combinen comfort con estética más refinada.
En definitiva, el sector del calzado deportivo lifestyle en Europa navega aguas turbulentas. La confluencia de exceso de stock, guerras de precios y un consumidor que redescubre el placer de calzar algo alejado de la silueta deportiva tradicional obliga a replantear estrategias. Para el lector atento a la moda, este momento sugiere dos cosas: la posibilidad de encontrar ofertas en marcas establecidas, y la recomendación de explorar propuestas de diseñadores más pequeños que están definiendo la nueva elegancia casual. La transformación, sin duda, ya está en marcha.



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