El regreso de un icono espacial: Seiko relanza el Rotocall, el reloj digital que acompañó a los astronautas de la NASA
En el competitivo mundo de la relojería, pocos artefactos logran宿像宿 el fervor de los coleccionistas y la nostalgia de una era. Pero cuando una pieza está ligada a la exploración espacial, su historia adquiere un brillo especial. La firma japonesa Seiko ha dado un paso significativo al resucitar un modelo que permanecía en el recuerdo de los aficionados y en la memoria de quienes vivieron la Carrera Espacial: el Seiko Rotocall, el reloj digital que la NASA utilizó durante décadas en sus misiones tripuladas.
Su diseño, hoy considerado emblemático, nació en 1982 con un propósito de claridad funcional. El Rotocall no era un reloj cósmico por sus materiales, sino por su mentalidad. Su bisel octogonal, con cada cara marcada por una función distinta, permitía a los astronautas navegar entre la hora local, el temporizador, el cronógrafo, la alarma o el registro de un contador con un simple giro de muñeca. Esta innovación, que hoy parece obvia, era una solución de ergonomía espacial en una época de limitaciones tecnológicas. Piezas como esta estuvieron en las muñecas de pioneras como Sally Ride, la primera mujer estadounidense en el espacio, hasta bien entrado el siglo XXI.
La nueva iteración, presentada bajo la referencia SMGG, mantiene esa esencia casi intacta. Se ofrecerá en tres combinaciones cromáticas —azul y plata, rojo y negro, y negro y amarillo— que revisitían la paleta de los modelos originales. Lo distintivo radica en que su filosofía de uso no ha sido modernizada con conectividad o smart features; por el contrario, se ha conservado como un tributo a la simplicidad robusta. Su caja, de dimensiones considerables, conserva el bisel estriado y la disposición de funciones, alimentada por el movimiento de cuarzo A824, calibrado para una precisión de ±20 segundos mensuales y una autonomía de batería de aproximadamente tres años.
Desde el punto de vista de la inversión y el coleccionismo, el anuncio ha generado un interés particular. Mientras piezas originales de los años 80 y 90 alcanzan sumas elevadas en el mercado secundario, esta reedición oficial ofrece una oportunidad de acceso más democrática. Su precio de salida, fijado en torno a los 550 dólares, supone un ajuste perceptible respecto a la inflación desde 1982, cuando costaba 125 dólares, pero se posiciona en un segmento asequible para el entusiasta. A diferencia de otros lanzamientos de edición limitada, Seiko ha descartado restringir la producción, lo que debería evitar la especulación agresiva por parte de revendedores en los primeros meses.
Técnicamente, el Rotocall hereda también su heritage de resistencia. Es waterproof hasta más de 300 pies (unos 90 metros), una especificación heredada de su uso profesional. Sin embargo, la casa matriz no hace afirmaciones sobre su comportamiento en el vacío o las condiciones extremas de órbita, un detalle que los puristas del espacio recordarán. Su pantalla LCD de siete segmentos, de lectura clara y directa, es el núcleo de una experiencia que aboga por la utilidad inmediata sobre la ornamentación.
En un momento en que la relojería de alta gama a menudo se pierde en complicaciones mecánicas excesivas, el retorno del Rotocall es una bocanada de aire fresco. No es un smartwatch ni un instrumento de pilotaje moderno; es un ejercicio de diseño atemporal que resuelve problemas de interacción básicos. Para el público español, donde la cultura de la relojería tanto tradicional como funcional tiene una base sólida, esta pieza converge entre el objeto de deseo vintage y el reloj de propósito general. Representa, en definitiva, la constatación de que una buena idea, probada en los escenarios más exigentes de la humanidad, nunca pasa de moda. Su éxito comercial dependerá, en gran medida, de si sabe capturar la imaginación de quienes valoran la historia sobre la novedad, y la practicidad sobre la pompa.



GIPHY App Key not set. Please check settings