Milán — En un giro que ha sacudido el mundo de la moda de lujo, LuisaViaRoma, el emblema florentino del comercio electrónico multimarca, ha presentado ante el tribunal de Florencia una solicitud de liquidación judicial bajo la figura del “Concordato Semplificiato”, un procedimiento que busca reestructurar su deuda y evitar la quiebra total. Esta decisión, revelada en documentos judiciales, coincide con la convocatoria de una huelga de cuatro horas por parte de sus empleados, en protesta por lo que perciben como un proceso que pone en riesgo sus puestos de trabajo. La crisis alcanza su punto crítico después de meses de negociaciones infructuosas con acreedores financieros, en un contexto de contracción del consumo y volatilidad geopolítica que ha golpeado especialmente al sector del retail de lujo.
Fundada en 1929 por Luisa Jaquin en la Via Roma de Florencia, la empresa ha sido un referente durante décadas, evolucionando de una boutique familiar a un gigante del e-commerce con presencia física en Italia y Nueva York. Sin embargo, su trayectoria reciente ha estado marcada por la turbulencia. Tras la salida en diciembre del fondo de capital riesgo Style Capital, que había inyectado 130 millones de euros en 2021, el control recayó en Tommaso Maria Andorlini, quien asumió la dirección con un plan de reestructuración enfocado en racionalizar costes y ajustar la oferta de marcas. Pese a estos esfuerzos, la deuda consolidada alcanzaba los 30 millones de euros el pasado julio, un lastre que, sumado a la caída de la confianza del consumidor, ha desencadenado la actual situación.
Para hacer frente a esta coyuntura, el consejo de administración aprobó un aumento de capital de 15 millones de euros, pendiente de ejecución antes del 20 de abril. Esta inyección económica, junto con las negociaciones con entidades bancarias, se presentó como un colchón para estabilizar las operaciones. No obstante, la decisión de acogerse al amparo judicial sugiere que las opciones extrajudiciales se han agotado. La compañía, en un comunicado, enfatizó que el proceso busca “preservar el valor construido y salvaguardar el mayor número posible de empleos”, calificándolo como un “paso natural en la transformación hacia un modelo de negocio más robusto y sostenible”.
Lejos de esta visión optimista, el sindicato Filcams Cgil ha expresado su escepticismo, acusando a la dirección de priorizar “el puro beneficio para unos pocos frente a la experiencia de cientos de trabajadores”. La convocatoria de huelga ante la flagship de Florencia responde al temor de que el proceso judicial derive en una liquidación pura, con el consecuente impacto laboral. Los rumores en el sector apuntan a una posible transferencia de operaciones a FFW Srl, una filial dedicada al desarrollo de plataformas digitales para marcas, lo que para el sindicato equivaldría a un “desguaze” de la estructura original. Actualmente, LuisaViaRoma emplea a alrededor de 200 personas, un número que podría verse reducido si se confirma un escenario de desinversión.
La región de Toscana, donde la empresa tiene su sede, ha impulsado una mesa de negociación de crisis programada para el 31 de marzo, en un intento de mediar entre las partes. Mientras tanto, la compañía ha aplicado medidas de contención, como el cierre de su oficina en Milán en julio, recurriendo a la “cassa integrazione” – un mecanismo de ayuda estatal para trabajadores – sin despidos directos. Este contraste entre la preservación de las tiendas físicas y la reestructuración de la sede central refleja la complejidad del plan de Andorlini, quien, desde su acceso al poder en 2023, ha defendido una estrategia de reducción de referencias y stock por marca, iniciada en 2024.
En el plano comercial, LuisaViaRoma registró ventas por 310 millones de euros en el ejercicio anterior, un indicador de su volumen de negocio a pesar de las dificultades. Su red física incluye, además de la mítica tienda florentina, un outlet en Prato, dos establecimientos SOTF dedicados a sneakers de lujo en Florencia y Forte dei Marmi, y una sucursal en el barrio de NoHo de Nueva York, abierta en 2024. Esta expansión geográfica contrasta con la retracción interna, subrayando una apuesta por mercados internacionales como vía de escape.
La arquitectura accionarial es otro capítulo clave de esta historia. Tras la salida de Style Capital, Andorlini reforzó su posición a través de Florence Srl, el vehículo de inversión que controla la empresa, acumulando un 40% de participación. A ello se suma un 8% personal a través de Holding 1, mientras que Aima Srl, el holding de la familia Panconesi – herederos de la fundadora – mantiene el resto. Este reparto de poder, forjado tras la inversión inicial de Style Capital, ahora deberá lidiar con la incertidumbre del proceso judicial.
En definitiva, LuisaViaRoma se encuentra en una encrucijada existencial. El tribunal de Florencia dispone de hasta 60 días para evaluar el plan de viabilidad presentado por la compañía; de ser rechazado, la liquidación judicial sería inevitable. Mientras, sus empleados marchan en defensa de su futuro, y la industria observa con atención el desenlace de un caso que simboliza los desafíos del retail de lujo en la era digital. La sentencia no solo decidirá el destino de una institución centenaria, sino que enviará un mensaje a todo el ecosistema del lujo sobre la viabilidad de las reestructuraciones en un mercado cada vez más exigente.



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