La pareja de escritores Juan Gómez-Jurado y Bárbara Montes vuelve a embarcarse en la aventura de acercar a los más pequeños de la casa el hábito de la lectura. Ya lo hicieron con ‘Rexcatadores’, ‘Herederos’ y, sobre todo, con ‘Amanda Black’, con más … de un millón de ejemplares vendidos. ‘Misterios S.A.’ (B de Blok) se une a estas exitosas sagas como la nueva obra del dúo. Esta vez conoceremos a Claudia, una intrépida niña que acaba de perder a su madre y que, junto a su padre, se mudarán a Santa Muerta, «una isla que vive de lo sobrenatural. Médiums, adivinos, tours encantados, casas con fantasmas…». Una misteriosa aventura que los llevará a los rincones más recónditos de su nuevo hogar.
—Regresan al público infantil con una historia diferente, ¿cómo llegaron hasta ella?
—Bárbara Montes: No hubo que buscarla mucho. A los dos nos apetecía hacer algo de misterio y a nuestra editora le pareció bien. Realmente fue una confluencia de todo.
—En sus novelas anteriores comentaron que la idea la formaban juntos y luego Bárbara la escribía. ¿Han seguido el mismo proceso?
—B.M.: Por supuestísimo que sí.
—Juan Gómez-Jurado: Como mejor nos funciona es de esa forma, dos personas no pueden escribir una frase al mismo tiempo.
—B.M.: Nos sentamos juntos, pensamos la historia, creamos una línea temporal con todo lo que tiene que suceder y después yo lo escribo. Y como yo lo escribo, también me guardo la carta de cambiar lo que quiera. Pero la idea base y la creación de los personajes siempre es de los dos. Por supuesto, cuando en medio de la escritura tengo dudas, me levanto de mi despacho, vengo al de Juan y le pregunto.
—En este libro hay fantasmas, supersticiones, una isla que vive del turismo paranormal y una protagonista muy cañera.
—B.M.: La protagonista, Claudia, no cree en fantasmas, ni en casas encantadas, y decide investigar para intentar demostrar que todo es falso. Y resulta que lo va a hacer con un amigo que es un fantasma. Es el único fantasma de verdad que hay en esa isla.
—J.G.J.: Es muy divertido e interesante ver cómo los niños, cuando están leyendo el libro, se encuentran con una incongruencia enorme. Esta persona escéptica tiene que convivir con una idea que no es la que tiene inicialmente en la cabeza y, aunque le produzca rechazo, tiene que aprender a convivir con eso. Algo que nosotros teníamos muy claro era el hecho de que es necesario no sólo fomentar el hábito de la lectura en los jóvenes, sino también ayudar a los niños a tener un pensami



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