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dentro de la gira con Los Delinqüentes

«¡Quilloooooo!», suelta el Canijo [Marcos del Ojo] nada más vernos aparecer a mediodía por el camerino de Los Delinqüentes en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Nos da un abrazo. Parece contento, porque al fin ha llegado el día. «¡Pisha! Mira, mis … compadres de ABC», comenta a algunos de los músicos de la banda que bromean a su lado entre cervezas, vino y té. «¿De dónde has dicho que vienes?», preguntan los palmeros. De ABC, respondo ingenuo, cayendo en la trampa, y se arrancan con la famosa bulería de Pansequito: «¡A-ve-ceeeee quiero estar solo, no, no, no quiero que nadie me hable / Prefiero vivir la vida como un péndulo en el aire!».
Entre ellos está Fae Ramos, hijo de Luis Ramos Fernández, el escritor y poeta jerezano que en los años 80 se llevó de gira por el mundo a los grandes cantaores de Jerez: Luis de la Pica, El Torta, el Capullo de Jerez, Tía Juana la del Pipa… «Una de las mayores inspiraciones de Los Delinqüentes, nuestro gurú, el que nos enseñó el compás por bulerías. Ahora estará en el cielo de fiesta con el Migue [Miguel Benítez]. Menuda tendrán formada los dos. ¡Cualquiera los aguanta!», bromeaba El Canijo hace unos meses, cuando ABC visitó a la banda en la localidad gaditana.

Casi todos los músicos que ríen, tocan las palmas y deambulan por el camerino nacieron y crecieron en la pequeña calle Cruz de Jerez, incluido el Ratón [Diego Pozo], que a esas horas está en el escenario enredado con la prueba de sonido, a contrarreloj, como director músical de toda esta jarana que está a punto [por el viernes] de arrasar el Palau 14 años después del último concierto de Los Delinqüentes. En aquel pasaje de apenas 50 metros sin salida también se crió Belén, la mujer del Canijo, que corre de un lado para otro cerrando los últimos detalles antes de que los 15.000 seguidores que han agotado las entradas lo invadan todo.

«Quillo, ya se me han quitado un poco los nervios, pero cuando llegamos ayer el Ratón y yo y vimos el escenario tan grande, pensamos: ‘Hostias, ¿quién toca aquí? ¿Bruce Springsteeeeeen?’», noes cuenta el Canijo. Después de presentarnos al equipo, nos da carta blanca: «Quillo, moveos por donde os dé la gana y grabad todo lo que queráis. Ya sois de la familia garrapatera». Y se marcha a saludar a Muchachito Bombo Inferno y Albertucho, viejos amigos, que acaban de llegar al pabellón para cantar con ellos más tarde algunas de las viejas tonadas.

Los Dos Deditos

A las vista de la cantidad de jóvenes que hacen cola en los alrededores,

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Escrito por Redacción - El Semanal

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