Tras tomarse una temporada de reflexión, el diseñador Chet Lo ha reaparecido en el calendario de moda internacional con una propuesta que trasciende lo puramente estilístico. Su regreso, lejos de responder a exigencias del mercado mayorista o a la etiqueta de especialista en tejidos de punto, se erige como un manifiesto personal donde la herencia cultural y la innovación dialogan en cada costura.
El epicentro de esta narrativa se ubicó en el salón de baile del hotel Mandarin Oriental Hyde Park, transformado en una recreación contemporánea de un mercado nocturno de Hong Kong. Este escenario no fue un mero decorado, sino el corazón vivo de la presentación, gracias a la participación de colegas y creadores de su comunidad asiática. Artesanos, chefs y artistas exhibieron sus obras, tejiendo una atmósfera multisensorial que honraba la esencia bullente de los bazares orientales, donde la moda, el arte y la gastronomía convergen.
La colección, bautizada como Fall 2026 Ready to Wear, conserva los códigos que han definido la firma de Lo: los suéteres de estructura puntiaguda y las siluetas ultra ceñidas que parecen fundirse con el cuerpo. No obstante, en esta temporada, estas señas de identidad han evolucionado hacia una expresión más protectora y segura, abandonando cualquier connotación agresiva. La paleta, dominada por verdes eléctricos, rojos intensos y grises carbón, evoca el paisaje urbano hongkonés: el resplandor de los letreros de neón, el vapor que se alza de los puestos de comida y la densidad de las callejuelas abarrotadas.
Un momento cumbre del desfile lo protagonizó la línea de eyewear developed en colaboración con Cubitts. Inspiradas en los elaborados atuendos de la ópera de Pekín, las monturas presentaban largas plumas de faisán que se extendían a ambos lados del rostro, fusionando la tradición teatral china con la artesanía óptica londinense. Estas piezas no solo complementaron los looks, sino que se consolidaron como objetos de deseo en sí mismas.
Lo más significativo, sin embargo, ocurrió entre el público. Varios asistentes portaban auriculares grandes que, lejos de ser un accesorio de moda, permitían a personas con discapacidad visual seguir el desfile a través de descripciones deaudio en tiempo real. Esta accesibilidad estuvo respaldada por organizaciones como Asian People’s Disability Alliance y Hair & Care CIC, garantizando que la experiencia estética fuera compartida por todos, independientemente de su capacidad visual. Este gesto reafirma el compromiso de Lo con una moda inclusiva y demuestra que la innovación también reside en la forma en que se comunica y se vive la ropa.
En suma, la propuesta de Chet Lo para el otoño-invierno de 2026 es un relato coherente y emotivo. No se limita a mostrar prendas; construye un universo donde la identidad migrante, el arte comunitario y la accesibilidad son tan cruciales como la silueta. Al priorizar la autenticidad sobre las presiones comerciales, Lo confirma que su firma ha encontrado, tras la pausa, un rumbo más sólido y meaningful, donde cada hilo cuenta una historia de pertenencia y resiliencia.

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