Puede que hayas dejado a la IA planificar tu menú semanal, pero aún no dejas que haga la compra por ti. Ese futuro al que llaman comercio agéntico aún se queda en una interacción puramente conversacional con asistentes virtuales que casi siempre se limitan a dar recomendaciones o soluciones a los consumidores; y, de lejos (o no tanto), la promesa de agentes que buscarán, decidirán y realizarán transacciones de manera autónoma.
Líderes tecnológicos como OpenAI, Google, Mastercard y Visa ya están experimentando para que los agentes participen activamente en las decisiones de compra. Las empresas, por su parte, también están llevando a cabo iniciativas para que los consumidores vayan sintiéndose más cómodos a la hora de delegar ciertas partes del proceso.
Prepararse con seguridad es innegociable


Al no haber tantas variables en el juego, y ninguna de ellas siendo definitivas en este paradigma, el riesgo es avanzar demasiado rápido en función de hipótesis iniciales que luego resultan difíciles de deshacer. “Sin embargo, desde ya es obligatorio prepararse para continuar protegiendo lo innegociable: las transacciones seguras, la protección de datos de consumidores, la prevención de fraudes y la integridad de las marcas”, explica Juan José Llorente, country manager de Adyen para España y Portugal.
A medida que el comercio se vuelve más invisible, la confianza se convierte en un diferenciador que se construye desde el equilibrio. Desde esta compañía de tecnología financiera se marca como prioridad el desarrollo de la infraestructura esencial para impulsar un ecosistema agéntico con garantías.
Así, Adyen integra estos principios en su manera de trabajar, desde el soporte a nuevos canales de descubrimiento hasta la protección del rendimiento de los pagos, la fidelización, la identidad y la gestión del riesgo. En el comercio agéntico colabora, a través de la Agentic AI Foundation, con otras empresas globales para garantizar que las bases sean fiables, abiertas e interoperables, evitando la dependencia de un único proveedor gracias a una flexibilidad tecnológica.
Foco en los comerciantes
El potencial del comercio agéntico es más que evidente, pero necesita integrarse y complementar las operaciones existentes, no reemplazarlas.
Los comerciantes buscan que los agentes actúen según la intención clara del comprador, y que los consumidores puedan mantener sus relaciones con su marca, además de controlar los métodos de pago, el enrutamiento y los datos con los mismos niveles de seguridad, cumplimiento y fiabilidad que se aplican a todos los demás canales en los que operan actualmente.
“Queremos asegurar que los comercios interactúen de forma segura con muchas superficies agénticas, definiendo al mismo tiempo lo que el agente puede hacer y estableciendo una gobernanza, porque esto es lo que hará que sigan siendo dueños de la relación con los compradores. El futuro del comercio agéntico consistirá en tratarlo como un nuevo canal y en que la infraestructura subyacente sea la misma que ya tenemos y en la que confían nuestros clientes, en lugar de introducir nuevos flujos aislados”, explica Juan José Llorente.


Traducir lo complejo a un lenguaje universal
Cualquier comercio conectado a su plataforma no tendrá que realizar nuevas integraciones para los diferentes agentes que puedan surgir y coexistir.
Para Juan José Llorente, “es probable que no exista un único protocolo ganador”, de ahí que los esfuerzos de la compañía vayan dirigidos a que “cuando el comercio agéntico despegue finalmente, los comercios puedan transaccionar sin grandes esfuerzos tecnológicos por su parte, puesto que todo ese trabajo lo habremos hecho previamente”. Adyen se encarga de traducir protocolos complejos y fragmentados de cada agente al lenguaje de pago estándar que habla su infraestructura.
Aunque el entusiasmo por el comercio agéntico es creciente, las implementaciones aún requieren intervención humana. Esto es una ventaja que permite centrarse en aspectos cruciales como:
- Asegurar datos de productos limpios y estructurados para que los agentes interpreten correctamente los catálogos, ya que, de lo contrario, serían invisibles para ellos.
- Diseñar sistemas flexibles que se adapten al ritmo del nuevo entorno comercial.
- Construir experiencias sólidas que sean propiedad del comerciante dentro de las plataformas conversacionales.
- Apoyar métodos de pago locales para garantizar que los procesos impulsados por agentes funcionen eficazmente en todos los mercados.
- Tratar los pagos como el hilo conductor que conecta en todo momento al cliente con la marca.
Un aliado estratégico para el cambio


A medida que aumenta la automatización, capacidades como las que ofrece Adyen en autenticación, tokenización, prevención de fraude y cumplimiento normativo global cobran especial importancia.
Proporcionaremos los mecanismos necesarios para que las empresas participen con confianza en mercados con expectativas normativas muy diferentes y que los agentes de IA dispongan de los datos de pago del consumidor de forma legal, incluyendo una orden explícita del consumidor para que efectúen pagos”, apunta Llorente.
No es momento de esperar, ni de precipitarse. Las empresas se enfrentan a unos dilemas significativos: equilibrar la autonomía de los agentes con el control de la marca, priorizar la velocidad frente a la responsabilidad, o buscar la optimización inmediata respecto al valor a largo plazo.
A medida que se evoluciona hacia el comercio agéntico, es clave contar con un aliado estratégico como Adyen, que priorice al comerciante, situando la propiedad, la confianza y el control de la experiencia actual en el centro de la estrategia, y pueda ofrecer una experimentación intencionada en puntos clave o donde aporte mayor valor, para empoderar a las empresas mientras transitan el cambio.
Imágenes: Adyen y ChatGPT
Fuente: https://marketing4ecommerce.net/el-comercio-agentico-futuro/



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