
El mercado del lujo se ha visto afectado por el drástico descenso en la afluencia de público en los muy tradicionales y lujosos centros comerciales de los países del Golfo Pérsico, cuyas economías están sufriendo las consecuencias de la escalada del conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Con la guerra en Medio Oriente, los titanes europeos del lujo tienen algo nuevo de qué preocuparse, más allá de la política arancelaria de Donald Trump y la todavía incipiente recuperación de la demanda china.
En una semana repleta de resultados trimestrales con corte a marzo, los grandes representantes de la industria plasmaron en números un
Las ventas de Gucci, la marca insignia italiana de la francesa Kering, cayeron un 8% interanual en el primer trimestre, entre otros debido a que la guerra afectó el gasto de los consumidores de Medio Oriente y limitó los viajes internacionales.
No hay lujo sin turismo
Medio Oriente es un importante centro de tránsito mundial, con aeropuertos que representan alrededor del 14% del tráfico internacional global, recuerda el centro de análisis Oxford Economics.
Una vez iniciado el conflicto, a finales de febrero, el instituto de investigación calculó que, en un escenario prolongado en el que este durara más de uno o dos meses, las pérdidas en términos de visitantes internacionales para la región serían de alrededor de 38 millones en 2026, lo que representa una disminución del 27% interanual.
“En términos de gasto, esto equivale a una pérdida de 56 mil millones de dólares en el año en curso”, señalaba el pasado 2 de marzo, mientras advertía que partía de la base de que era improbable ver una guerra extendida.
Según la agencia



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