En el corazón de Milán, el Instituto de Arte Contemporáneo (Fondazione ICA) se transformó en el escenario perfecto para que MSGM presentara su colección otoño-invierno 2026. Entre las obras de la artista Marina Rheingantz, que cubrían las paredes, desfilaron looks que reflejaban una vibrante intersección entre el arte visual y la moda cotidiana. Massimo Giorgetti, fundador de la casa, ha consolidado una vez más su visión de una mujer moderna, aquella que encuentra inspiración en el entorno expositivo y que no teme experimentar con combinaciones audaces.
La esencia de esta propuesta parte directa del ecosistema artístico contemporáneo. Giorgetti ha confesado estudiar minuciosamente el estilo de las asistentes a ferias como Frieze y galerías, fascinado por su capacidad para mezclar estampados, texturas y colores de manera aparentemente caótica pero profundemente coherente. «Son un tanto extrañas, pero increíblemente cool», define. Esta filosofía se plasma en unacolección que desafía las categorías tradicionales, donde un blazer de tweed puede coexistir con un top de malla o una falda lápiz de punto se complementa con una chaqueta de running.
El重iche de colores y materiales es uno de los puntos álgidos. Giorgetti recupera tonos vibrantes como el naranja eléctrico y el verde lima, aplicados en sobrios abrigos cortavientos de gran volumen. Junto a ellos, estampados de rosas casi chillones, el reflectante Tyvek metálico y pieles sintéticas con motivos animales introducen una dosis de extravagancia controlada. La tela de seda duquesa sirve como lienzo para diseños a gran escala, mientras que los complementos, como unos slippers con el rostro de un gato furry, confirman el sentido lúdico que recorre toda la línea.
Precisamente, el felino se erige como un leitmotiv histórico en la identidad de MSGM. Ya en 2012, un suéter con un gato bordado en el pecho se convirtió en un éxito inesperado, con tres mil unidades vendidas. Para esta temporada, la figura se actualiza en una impresión a tamaño real sobre camisas y faldas, un guiño a la obsesión del diseñador por estos animales. Curiosamente, Giorgetti rinde homenaje a los surrealistas Leonor Fini y Stanislao Lepri, cuyas obras compartían esta fijación felina. Sin embargo, en su vida privada, la mascota que le espera en casa no es un gato, sino dos Jack Russell Terriers llamados Pane y Coda, detalle que añade una capa de humanidad al creador.
El desfile, dinámico y casi cinematográfico, con modelos desplazándose entre el público y las pinturas de Rheingantz, refuerza la idea de moda como prolongación del arte. No se trata de una colección cerrada, sino de un armario flexible, donde lo que podría considerarse como sportswear se codea con piezas más estructuradas, evocando el estilo ecléctico de figuras como la estadounidense Ella Emhoff. MSGM propone, así, una moda para la mujer que habita el mundo del arte: inteligente, atrevida y dueña de un estilo que, aunque a primera vista pueda parecer heterodoxo, responde a una lógica profundamente personal y cultural.



GIPHY App Key not set. Please check settings